Tus piezas
Con foto grande, medidas, materiales y precio. Y cuántas quedan, si son únicas.
Cerámica, cuero, jabones o cestería. Vende tu obra desde tu propia web, sin que una plataforma se lleve el quince por ciento de cada pieza.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


Lo que se compra es la mano que lo ha hecho. Contar el proceso y enseñar el taller vende más que cualquier descripción de producto.
Con foto grande, medidas, materiales y precio. Y cuántas quedan, si son únicas.
Qué se puede pedir a medida, con plazo y presupuesto. Es donde está el margen.
El proceso, con fotos del taller. Es la razón por la que alguien paga más que en una tienda.
De dónde salen, si son locales o reciclados. Importa, y mucho, a quien te compra.
Cuánto tardas en hacer una pieza y en enviarla. Gestionar la espera es parte del trato.
Coste, plazo y embalaje. En piezas frágiles, contar cómo las embalas tranquiliza.
Dónde se te puede ver en persona. Trae tráfico local y venta directa.
Con su nombre y su web, para que lo compruebes.
«Queríamos una web limpia para mostrar los coches y que la gente nos contactara fácil. Agendra nos resolvió el problema sin complicaciones ni costes altos.»
Miguel Ángel GómezMAG Import CarsNo son dibujos: es la web de ejemplo de artesanos sirviéndose ahora mismo, y se cambia de diseño con un clic sin perder nada de lo escrito.
Llámalo catálogo online, tienda o sistema de pedidos: en artesanos es lo mismo.
Eliges artesanos en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono, y la web nace con lo que ofrece un negocio así —pieza pequeña, pieza mediana y encargo a medida—, que cambias por lo tuyo desde el panel.
Treinta y cinco diseños y tu color, con tu web de artesanos al lado mientras eliges. Al terminar ya está publicada.

Pieza pequeña y pieza mediana, con su foto, su precio y su stock, y el pedido hecho desde la web, sin comisión por venta.
Los marketplaces de artesanía se quedan una comisión por venta más otra por pago. En piezas de treinta euros eso es mucho dinero al año.
Sin comisión por venta ni por transacción.
Quien te descubre en una feria te busca por tu nombre, no en un buscador interno.
Con una unidad cada una: al venderse, desaparece del catálogo.
Fotos del taller y de cómo se hace la pieza. Es la mitad del valor.
Como servicio o con formulario, porque es donde está el margen.
Dónde vas a estar, en el blog, para que te busquen allí.
Vender en un marketplace de artesanía es alquilar clientes: pagas comisión, compites con mil iguales y no te llevas el correo de nadie. Una tienda propia cambia las tres cosas.
Tus piezas en tu web, saliendo en Google con tu nombre y no con el del portal.
Un formulario propio para lo que no está en catálogo. Es de donde salen los pedidos grandes.
En piezas de veinte o treinta euros, la comisión del portal es la mitad de tu margen.
Antes de comprar se busca «artesanía hecha a mano cerca de mí», y gana quien enseña precio, fotos y cómo se recoge sin obligar a preguntar. Tu catálogo en tu web, con el pedido directo y sin intermediario, es eso.
Quien busca «comprar artesanía online envío a domicilio» quiere saber precio y disponibilidad ya. Tu catálogo con fotos y precio, en una web que es tuya y no un marketplace.
Lo que se agota se marca solo, y el cliente no pregunta por algo que ya no tienes. Para lo que no está en el catálogo, el botón de WhatsApp con el mensaje empezado.
Recogida en tienda, envío o las dos, como tú trabajes. El pedido llega al momento y en el panel ves en qué punto está cada uno, sin comisión por venta.
Nadie escribe «página web» cuando necesita artesanos: pregunta por el precio, por si hay disponibilidad o por la duda que le ronda, y gana la web que responde mejor.
Así es el panel de tu web de artesanos, con la agenda llena.

Tu web publicada en artesanos.agendra.digital, con tus productos, tu horario y tus pedidos, sin tarjeta, durante 6 meses o hasta tu primer cliente.
Tu web de artesanos con tu propio dominio, en Google y con Agendra IA y marketing cada semana. Sin la IA, el Básico cuesta 35 €. Sin permanencia.
Si dudas entre esto, encargar una web de artesanos a medida o quedarte solo en redes: lo que cuesta y lo que da cada opción.
Sí. Cada pieza es un producto con una sola unidad; cuando se vende, se marca como agotada y deja de ofrecerse.
No. Pagas la cuota del plan, y lo que vendas es tuyo íntegro.
Sí: cada producto con su foto, su precio y su stock, el pedido llegándote al momento y cada uno en el panel. No emite facturas ni cobra con tarjeta al comprar: el pago lo acuerdas tú, en la recogida o por el medio que ya uses.
Sí, con el formulario de contacto o publicando el encargo como servicio con su precio de partida.
Sí, con la galería y con el blog. En artesanía el proceso es parte del producto y lo que justifica el precio.
Sí, con el blog o con una página propia de calendario. Es lo que más consultan tus clientes habituales.
En Etsy tus trabajos salen junto a los de miles de vendedores, con las comisiones y las normas de la plataforma. En tu web solo estás tú: tu historia, tu taller y tu catálogo, y no pagas comisión por venta. No es una cosa o la otra: puedes seguir en Etsy y llevar a tu web a quien ya te conoce, desde Instagram, las ferias o tu tarjeta.
Cerámica, cuero, jabones o cestería. Vende tu obra desde tu propia web, sin que una plataforma se lleve el quince por ciento de cada pieza.
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