Tus estilos
Hatha, vinyasa, ashtanga, yin, kundalini, aéreo. Con una línea de qué es cada uno, para quien no lo sabe.
Horarios por estilo y nivel, bonos de clases y una sala con plazas limitadas. Publica tu parrilla y deja que reserven su esterilla.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


La estructura la manda tu oficio —servicios, horario y calendario van donde tienen que ir—, pero el aspecto lo eliges tú. No son dibujos: es una web de centros de yoga sirviéndose ahora mismo, y es exactamente lo que te llevas.
Clara · Fondo blanco, aire y el color solo en los botones. La que no se equivoca nunca.
Se elige al crear la web y se cambia cuando quieras desde tu panel, sin perder nada de lo que hayas escrito.
Hay quien lo busca como agenda online para centros de yoga, quien lo busca como sistema de reservas y quien escribe «programa de citas». Es lo mismo y es lo que hace esto: reservas online que se bloquean solas en tu agenda, sin llamadas y sin apuntar nada dos veces.
Es el alta tal cual, sin nada escondido detrás: en unos minutos tienes la web de tu negocio publicada y lista para compartir.
Eliges centros de yoga en la lista, tu provincia y el nombre de tu web. De ahí salen la plantilla y la forma de reservar.
Te los dejamos puestos con lo que ofrece de verdad un negocio como el tuyo. Cambias lo que no cuadre y quitas lo que no hagas.
Cuatro diseños y el color que quieras, viendo tu propia web al lado. Al terminar ya está publicada.

Lo que decide a quien empieza es saber si va a poder seguir la clase. Nivel, estilo y horario, escritos claros, traen más alumnos que cualquier frase sobre el bienestar.
Hatha, vinyasa, ashtanga, yin, kundalini, aéreo. Con una línea de qué es cada uno, para quien no lo sabe.
Iniciación, general, avanzado. La duda de todo el que nunca ha ido es quedar en ridículo.
El cuadro de la semana, con profesor. Es lo que más se consulta de toda la web.
Clase suelta, bono de diez, cuota mensual. Con lo que cuesta cada una.
Gratis o a precio reducido. Es la puerta de entrada del sector.
En directo o grabado. Otro producto, con otra cuota, sin límite de aforo.
Fines de semana, formaciones, retiros. Es donde está el ticket alto del año.
Antes de mirar precios, la gente mira si hay clase a la hora que puede ir. Si no encuentra el horario, se va.
Hatha, vinyasa, yin, prenatal. Cada uno a su hora y con su nivel.
La sala tiene doce esterillas, no treinta. Controlarlo evita clases imposibles.
Gratuita o a precio reducido: es por donde entra casi todo el mundo.
Para el turista o el que prueba.
El formato más vendido, con caducidad explicada.
La cuota que sostiene el centro, con clases ilimitadas o limitadas.
Una sala de yoga tiene un número de esterillas, no un horario infinito. El software tiene que contar plazas, no solo horas.
Cada clase con sus plazas. Cuando se llenan, deja de ofrecerse, y no aparecen quince personas para doce esterillas.
Bono de diez, mensualidad o clase suelta. Cada uno con su precio, explicado en la web y no en la puerta.
Es la puerta de entrada de casi todos los alumnos. Que se reserve sola es lo que llena la sala.
Nadie escribe «página web» cuando necesita centros de yoga: escribe el precio, la urgencia o la duda que tiene. Estas son búsquedas reales, y tu web gana cuando las contesta mejor que la de al lado.
Ponlas en un bloque de preguntas frecuentes: van con datos estructurados, que es lo que Google usa para enseñarlas desplegadas.
Cada uno cabe como un bloque de tu portada o como una página propia, sin tocar código.
Mejor tuyas y de tu trabajo: una foto real convence más que cualquier imagen de banco.
Lo que tiene desde el primer día, sin instalar nada ni contratar a nadie. Salvo lo marcado, también está en la prueba gratuita.
Eligen servicio, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Si el cliente deja su correo, le llega un aviso antes de venir.
Te llega en cuanto entra, con los datos de quien lo hace.
Se cambian con un clic, sin perder nada de lo que hayas escrito.
«Centros de yoga en…» para cada pueblo de tu provincia donde trabajas.
Tarifas, cómo llegar o una página por servicio, para las búsquedas concretas.
El panel se instala como una app y ves cada aviso al momento.
Tu propia dirección, sin nuestra firma, y tus citas en tu calendario.
Plan ProfesionalNo es la única forma de tener web. Esto es lo que cambia entre montarla con Agendra, encargarla a medida o quedarse solo con las redes sociales.
| Qué se compara | Agendra | Web a medida | Solo redes sociales |
|---|---|---|---|
| Reservas online | Incluidas y conectadas a tu horario | Si se encargan y se pagan aparte | No: se piden por mensaje |
| Cuánto tarda en estar publicada | Unos minutos | Semanas, según el proyecto | Al momento, pero no es tu web |
| Quién cambia textos, fotos y precios | Tú, desde el panel | Normalmente, quien la hizo | Tú, publicación a publicación |
| Tu dominio y salir en Google | Sí, con el plan Profesional | Sí | No: el perfil es de la red social |
| Lo que cuesta | Desde 0 €; 25 €/mes + IVA con dominio | Un pago inicial y, a menudo, mantenimiento | Gratis, pero sin web propia |
Se empieza gratis y sin tarjeta. El plan de pago es para cuando quieras tu propio dominio y salir en Google.
Tu web publicada en yoga.agendra.es, con tus servicios, tu horario y tus reservas. Sin límite de tiempo y sin tarjeta.
Tu dominio propio, la web indexable en Google y el aviso por correo de cada reserva. Se cambia de plan cuando quieras y no hay permanencia.
Con la plantilla de tienda puedes publicar cada clase como producto con sus plazas. El calendario de citas reserva una plaza por hueco, así que para clases grupales lo más práctico es la tienda.
Sí, como producto con su precio. La caducidad y las condiciones las explicas en la descripción.
Sí, como servicio o producto a cero euros. Es lo que más altas genera en este sector.
Sí, el horario de la web muestra los turnos de cada día. Para una parrilla detallada por estilos, puedes crear una página propia con la tabla completa.
Sí, creando la clase online como producto o servicio y mandando el enlace al confirmar.
Sí, no es una cosa o la otra. Las apps de pases traen gente que va probando centros, con las condiciones de la app. Tu web es donde reserva quien ya te ha elegido: con tu horario y tus tarifas, por un precio fijo al mes y sin pagar por cada clase. Cuanta más gente llegue por tu web, menos dependes de la app.
Google Maps se alimenta de tu Perfil de Empresa en Google, que das de alta tú, gratis: cuando alguien busca «clases de yoga cerca de mí», lo que sale en el mapa es esa ficha. Tu web la refuerza: lleva tu dirección, tu horario y tus servicios en el formato que Google lee, la verificas en Search Console desde el panel y la pones como web en tu ficha. Para que la web entre en Google hace falta conectar tu dominio propio, desde el plan Profesional. Nadie puede garantizarte una posición: si alguien te la promete, desconfía.
Sí. Desde el panel añades opiniones reales de tus alumnos, con su permiso, y salen con sus estrellas en todas las páginas de tu web, con la nota media junto a tu nombre. Quien duda en apuntarse quiere saber cómo es el ambiente y si estará a gusto el primer día. No se pueden inventar ni se traen solas de Google: lo que se publica es lo que te han dicho de verdad.
Sí. Desde el panel enciendes un botón de WhatsApp con tu número, que sale en todas las páginas de tu web. Quien no se ha apuntado nunca y quiere saber qué nivel hace falta o qué traer te lo pregunta a un toque, y el mensaje te llega ya empezado, diciendo que te escriben desde tu web. Lo apagas cuando quieras.
No. Agendra no emite facturas ni envía nada a Hacienda: sigues facturando con tu programa o con tu gestoría. Lo que sí tienes es el control de lo cobrado en cada clase y la descarga de reservas y clientes en CSV para pasárselo a quien te lleve las cuentas.
Horarios por estilo y nivel, bonos de clases y una sala con plazas limitadas. Publica tu parrilla y deja que reserven su esterilla.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos