Corte y peinado
Mujer, hombre, niño. Con su duración: es lo que evita que se te junten dos citas y termines a las once.
Corte, color, mechas y recogidos duran cosas muy distintas. Publica tu carta con precios reales y deja que el cliente reserve sin que tengas que dejar el secador.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


No son dibujos: es la web de ejemplo de peluquerías sirviéndose ahora mismo, y se cambia de diseño con un clic sin perder nada de lo escrito.
Hay quien lo busca como agenda online para peluquerías, quien escribe «crear una web con reservas online» y quien busca «programa de citas»: aquí es lo mismo.
Vale igual si lo tuyo se llama salón de peluquería o peluquería unisex: es el mismo software para salón de peluquería, con la misma agenda online para peluquería unisex, y la web que se lleva es esta.
Todavía no hay opiniones de peluquerías en Agendra: mira las webs de otros clientes.
Eliges peluquerías en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono, y la web nace con lo que ofrece un negocio así —corte, color y corte y barba—, que cambias por lo tuyo desde el panel.
Treinta y cinco diseños y tu color, con tu web de peluquerías al lado mientras eliges. Al terminar ya está publicada.

Un corte y un balayage no cuestan lo mismo ni duran lo mismo, y quien busca lo segundo no busca «peluquería»: busca «balayage» y el precio. Cada servicio con su tiempo real es lo que hace que la agenda cuadre.
Mujer, hombre, niño. Con su duración: es lo que evita que se te junten dos citas y termines a las once.
Tinte, raíz, cobertura de canas. El servicio que más se repite y el que trae al cliente cada cinco semanas.
Babylights, balayage, mechas californianas. Tres horas de sillón y el ticket más alto del salón: merece su propia explicación y sus fotos.
Keratina, botox capilar, alisado, hidratación. Quien los busca ya sabe el nombre y compara precios.
Prueba y día de la boda. Un servicio con reserva muy anticipada y de mucho valor.
Tipo, mantenimiento y retirada. Hay demanda y muy pocos salones lo explican con precio.
Así es el panel de tu web de peluquerías, con la agenda llena.

Un corte son treinta minutos y unas mechas con tratamiento, tres horas. Si el calendario no distingue, o vas con retraso o dejas huecos muertos.
Corte, color, mechas, alisado o recogido, cada uno con la duración que de verdad ocupa.
Cierras a mediodía y abres el jueves hasta tarde. El calendario lo refleja tal cual.
Ese cuarto de hora entre clienta y clienta que evita que se acumulen en la puerta.
Corto, medio y largo como servicios distintos: evita discusiones al cobrar.
La marca de color o de tratamiento importa, y mucho, a quien busca peluquería nueva.
La galería es lo que más se mira antes de reservar. Sube tus propias fotos desde el panel.
La mitad de las citas se piden después de cerrar, cuando el cliente mira el móvil en el sofá.
Recibe su correo con el día, la hora y el servicio. Menos malentendidos.
Si no viene, libera el hueco desde su correo y otra clienta puede cogerlo.
Un programa de gestión para peluquería se mide en huecos vacíos. Si el martes por la mañana está muerto y el sábado no cabe un alfiler, lo que falla no es el corte: es por dónde te reservan.
Corte, color, mechas o recogido, cada uno con su duración real. Un color de dos horas y un corte de treinta minutos no pueden ocupar el mismo hueco.
El enlace de tu web en la bio y el botón de WhatsApp en todas las páginas. Ahí es donde está tu clienta, y desde ahí llega a la agenda sin hablar contigo.
Confirmación automática por correo, anulación con un clic y antelación mínima. El hueco que se libera vuelve a la agenda solo.
Un color de dos horas que no se presenta es media mañana perdida, y cada «¿tienes hueco el sábado?» por WhatsApp es un mensaje que contestas con las manos mojadas. La reserva online hace de recepción: la clienta ve los huecos donde cabe su servicio y lo coge sin escribirte.
Quien busca «peluquería cerca de mí con cita online» quiere reservar ya, no llamar mañana. Tu carta con precios, tus fotos y el botón de reservar, en una web que enlazas desde Instagram y tu ficha de Google, y que con tu dominio puede salir en Google.
Corte de 45 minutos, color de dos horas: cada servicio ocupa lo que ocupa y la agenda solo ofrece donde cabe. El WhatsApp queda para las dudas de verdad —si te va bien un tono, si da tiempo a un recogido—, no para buscar hueco.
La víspera le llega un correo con botón para confirmar, cambiar o anular. Si anula, el hueco vuelve a la agenda; si no contesta, lo ves en la cita y sabes a quién escribir. Para las mechas y los tratamientos largos, la señal se pide por Bizum con un toque.
Nadie escribe «página web» cuando necesita peluquerías: busca precio, urgencia o una duda concreta, y se queda con quien lo conteste mejor.
Tus clientes eligen corte o color, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Tu web publicada en peluquerias.agendra.digital, con tus servicios, tu horario y tus reservas, sin tarjeta, durante 6 meses o hasta tu primer cliente.
Tu web de peluquerías con tu propio dominio, en Google y con Agendra IA y marketing cada semana. Sin la IA, el Básico cuesta 35 €. Sin permanencia.
Si dudas entre esto, encargar una web de peluquerías a medida o quedarte solo en redes: lo que cuesta y lo que da cada opción.
Sí. Se crean como servicios distintos —corte corto, medio y largo— con su precio y su duración. Así el hueco que bloquea el calendario es el real.
Cada web lleva una agenda. Si cada profesional necesita la suya, el plan Estudio da hasta cinco webs desde el mismo panel y con una sola factura.
Es la agenda. Cada servicio con su duración —un corte no ocupa lo mismo que un color—, tu horario partido, los días que cierras y un margen entre clientas si lo necesitas. Las citas que te piden por teléfono o en el salón las apuntas en la misma agenda, así que no hay dos libretas. Y en todos los planes, además, las ves en tu Google Calendar.
Con el recordatorio de la víspera, que lleva botón para confirmar o anular: muchos plantones son olvidos, y quien no puede venir avisa si avisar le cuesta un clic. En los servicios largos puedes poner una señal: se ve al reservar y se la pides por Bizum o transferencia desde la propia cita, con tu política de cancelación en el mismo mensaje. Si conectas tu cuenta de Stripe, también se puede cobrar con tarjeta al reservar.
Sí. Defines los turnos día a día y los días que libras sencillamente no aparecen. Para cierres puntuales están las vacaciones.
Sí. Indicas el importe de la señal en el servicio, la clienta lo ve al reservar y se la pides desde la cita por Bizum o transferencia, con un WhatsApp que sale ya escrito. Si conectas tu cuenta de Stripe, también se puede cobrar con tarjeta al reservar.
Con la plantilla de tienda sí: champús, mascarillas o herramientas con existencias y recogida en el salón.
En una app de reservas tu peluquería sale en una lista junto a la competencia de tu zona, con el diseño y las condiciones de la plataforma. Con Agendra tienes tu propia web, con tu dominio si lo conectas, tu agenda y tus clientes, por un precio fijo al mes y sin pagar por cada cita. No es una cosa o la otra: puedes seguir en la app y enlazar a tu web desde Instagram y desde tu ficha de Google, donde el cliente reserva directamente contigo.
Corte, color, mechas y recogidos duran cosas muy distintas. Publica tu carta con precios reales y deja que el cliente reserve sin que tengas que dejar el secador.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos