Corte y peinado
Mujer, hombre, niño. Con su duración: es lo que evita que se te junten dos citas y termines a las once.
Corte, color, mechas y recogidos duran cosas muy distintas. Publica tu carta con precios reales y deja que el cliente reserve sin que tengas que dejar el secador.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


La estructura la manda tu oficio —servicios, horario y calendario van donde tienen que ir—, pero el aspecto lo eliges tú. No son dibujos: es una web de peluquerías sirviéndose ahora mismo, y es exactamente lo que te llevas.
Clara · Fondo blanco, aire y el color solo en los botones. La que no se equivoca nunca.
Se elige al crear la web y se cambia cuando quieras desde tu panel, sin perder nada de lo que hayas escrito.
Hay quien lo busca como agenda online para peluquerías, quien lo busca como sistema de reservas y quien escribe «programa de citas». Es lo mismo y es lo que hace esto: reservas online que se bloquean solas en tu agenda, sin llamadas y sin apuntar nada dos veces.
Es el alta tal cual, sin nada escondido detrás: en unos minutos tienes la web de tu negocio publicada y lista para compartir.
Eliges peluquerías en la lista, tu provincia y el nombre de tu web. De ahí salen la plantilla y la forma de reservar.
Te los dejamos puestos con lo que ofrece de verdad un negocio como el tuyo. Cambias lo que no cuadre y quitas lo que no hagas.
Cuatro diseños y el color que quieras, viendo tu propia web al lado. Al terminar ya está publicada.

Un corte y un balayage no cuestan lo mismo ni duran lo mismo, y quien busca lo segundo no busca «peluquería»: busca «balayage» y el precio. Cada servicio con su tiempo real es lo que hace que la agenda cuadre.
Mujer, hombre, niño. Con su duración: es lo que evita que se te junten dos citas y termines a las once.
Tinte, raíz, cobertura de canas. El servicio que más se repite y el que trae al cliente cada cinco semanas.
Babylights, balayage, mechas californianas. Tres horas de sillón y el ticket más alto del salón: merece su propia explicación y sus fotos.
Keratina, botox capilar, alisado, hidratación. Quien los busca ya sabe el nombre y compara precios.
Prueba y día de la boda. Un servicio con reserva muy anticipada y de mucho valor.
Tipo, mantenimiento y retirada. Hay demanda y muy pocos salones lo explican con precio.
Un corte son treinta minutos y unas mechas con tratamiento, tres horas. Si el calendario no distingue, o vas con retraso o dejas huecos muertos.
Corte, color, mechas, alisado o recogido, cada uno con la duración que de verdad ocupa.
Cierras a mediodía y abres el jueves hasta tarde. El calendario lo refleja tal cual.
Ese cuarto de hora entre clienta y clienta que evita que se acumulen en la puerta.
Corto, medio y largo como servicios distintos: evita discusiones al cobrar.
La marca de color o de tratamiento importa, y mucho, a quien busca peluquería nueva.
La galería es lo que más se mira antes de reservar. Sube tus propias fotos desde el panel.
La mitad de las citas se piden después de cerrar, cuando el cliente mira el móvil en el sofá.
Recibe su correo con el día, la hora y el servicio. Menos malentendidos.
Si no viene, libera el hueco desde su correo y otra clienta puede cogerlo.
Un programa de gestión para peluquería se mide en huecos vacíos. Si el martes por la mañana está muerto y el sábado no cabe un alfiler, lo que falla no es el corte: es por dónde te reservan.
Corte, color, mechas o recogido, cada uno con su duración real. Un color de dos horas y un corte de treinta minutos no pueden ocupar el mismo hueco.
El enlace de tu web en la bio y el botón de WhatsApp en todas las páginas. Ahí es donde está tu clienta, y desde ahí llega a la agenda sin hablar contigo.
Confirmación automática por correo, anulación con un clic y antelación mínima. El hueco que se libera vuelve a la agenda solo.
Nadie escribe «página web» cuando necesita peluquerías: escribe el precio, la urgencia o la duda que tiene. Estas son búsquedas reales, y tu web gana cuando las contesta mejor que la de al lado.
Ponlas en un bloque de preguntas frecuentes: van con datos estructurados, que es lo que Google usa para enseñarlas desplegadas.
Cada uno cabe como un bloque de tu portada o como una página propia, sin tocar código.
Mejor tuyas y de tu trabajo: una foto real convence más que cualquier imagen de banco.
Lo que tiene desde el primer día, sin instalar nada ni contratar a nadie. Salvo lo marcado, también está en la prueba gratuita.
Eligen servicio, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Si el cliente deja su correo, le llega un aviso antes de venir.
Te llega en cuanto entra, con los datos de quien lo hace.
Se cambian con un clic, sin perder nada de lo que hayas escrito.
«Peluquerías en…» para cada pueblo de tu provincia donde trabajas.
Tarifas, cómo llegar o una página por servicio, para las búsquedas concretas.
El panel se instala como una app y ves cada aviso al momento.
Tu propia dirección, sin nuestra firma, y tus citas en tu calendario.
Plan ProfesionalNo es la única forma de tener web. Esto es lo que cambia entre montarla con Agendra, encargarla a medida o quedarse solo con las redes sociales.
| Qué se compara | Agendra | Web a medida | Solo redes sociales |
|---|---|---|---|
| Reservas online | Incluidas y conectadas a tu horario | Si se encargan y se pagan aparte | No: se piden por mensaje |
| Cuánto tarda en estar publicada | Unos minutos | Semanas, según el proyecto | Al momento, pero no es tu web |
| Quién cambia textos, fotos y precios | Tú, desde el panel | Normalmente, quien la hizo | Tú, publicación a publicación |
| Tu dominio y salir en Google | Sí, con el plan Profesional | Sí | No: el perfil es de la red social |
| Lo que cuesta | Desde 0 €; 25 €/mes + IVA con dominio | Un pago inicial y, a menudo, mantenimiento | Gratis, pero sin web propia |
Se empieza gratis y sin tarjeta. El plan de pago es para cuando quieras tu propio dominio y salir en Google.
Tu web publicada en peluquerias.agendra.es, con tus servicios, tu horario y tus reservas. Sin límite de tiempo y sin tarjeta.
Tu dominio propio, la web indexable en Google y el aviso por correo de cada reserva. Se cambia de plan cuando quieras y no hay permanencia.
Sí. Se crean como servicios distintos —corte corto, medio y largo— con su precio y su duración. Así el hueco que bloquea el calendario es el real.
Cada web lleva una agenda. Si cada profesional necesita la suya, el plan Estudio da hasta cinco webs desde el mismo panel y con una sola factura.
Sí. Defines los turnos día a día y los días que libras sencillamente no aparecen. Para cierres puntuales están las vacaciones.
Puedes indicar el importe de la señal en el servicio para que la clienta lo sepa al reservar. El cobro con tarjeta está en camino.
Con la plantilla de tienda sí: champús, mascarillas o herramientas con existencias y recogida en el salón.
En una app de reservas tu peluquería sale en una lista junto a la competencia de tu zona, con el diseño y las condiciones de la plataforma. Con Agendra tienes tu propia web, con tu dominio si lo conectas, tu agenda y tus clientes, por un precio fijo al mes y sin pagar por cada cita. No es una cosa o la otra: puedes seguir en la app y enlazar a tu web desde Instagram y desde tu ficha de Google, donde el cliente reserva directamente contigo.
Google Maps se alimenta de tu Perfil de Empresa en Google, que das de alta tú, gratis: cuando alguien busca «peluquería cerca de mí», lo que sale en el mapa es esa ficha. Tu web la refuerza: lleva tu dirección, tu horario y tus servicios en el formato que Google lee, la verificas en Search Console desde el panel y la pones como web en tu ficha. Para que la web entre en Google hace falta conectar tu dominio propio, desde el plan Profesional. Nadie puede garantizarte una posición: si alguien te la promete, desconfía.
Corte, color, mechas y recogidos duran cosas muy distintas. Publica tu carta con precios reales y deja que el cliente reserve sin que tengas que dejar el secador.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos