Tu especialidad
Dermatología, traumatología, ginecología, digestivo, psiquiatría. Con lo que se trata en cada una, escrito como lo busca un paciente.
Consulta privada, segunda opinión o seguimiento: una web sobria con tus áreas, tus honorarios y un calendario donde el paciente pide hora sin pasar por centralita.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


No son dibujos: es la web de ejemplo de médicos sirviéndose ahora mismo, y se cambia de diseño con un clic sin perder nada de lo escrito.
Hay quien lo busca como agenda online para médicos, quien escribe «crear una web con reservas online» y quien busca «programa de citas»: aquí es lo mismo.
Vale igual si lo tuyo se llama consulta médica, consultorio médico, médico privado, dermatólogo, ginecólogo, pediatra, traumatólogo o especialista: es el mismo software para consulta médica, con la misma agenda online para consultorio médico, y la web que se lleva es esta.
Todavía no hay opiniones de médicos en Agendra: mira las webs de otros clientes.
Eliges médicos en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono, y la web nace con lo que ofrece un negocio así —consulta, revisión y segunda opinión—, que cambias por lo tuyo desde el panel.
Treinta y cinco diseños y tu color, con tu web de médicos al lado mientras eliges. Al terminar ya está publicada.

En salud, Google mira quién firma. Una consulta privada que no dice quién es, qué ha estudiado y dónde trabaja compite en desventaja frente a una que sí lo dice, aunque trate lo mismo.
Dermatología, traumatología, ginecología, digestivo, psiquiatría. Con lo que se trata en cada una, escrito como lo busca un paciente.
Formación, hospital donde trabajas o has trabajado, años de ejercicio y número de colegiado. Es lo que Google entiende como autoridad y lo que el paciente entiende como tranquilidad.
Precio y duración de cada una. La diferencia entre las dos es la duda más repetida antes de pedir cita.
Si atiendes por videollamada, con su precio. Para segundas opiniones y seguimientos es lo que más ha crecido.
Lo que puedes hacer en consulta: ecografía, infiltraciones, cirugía menor, dermatoscopia. Cada uno es una búsqueda distinta.
Con cuáles trabajas y si atiendes privado. Media centralita se va en esta pregunta.
Así es el panel de tu web de médicos, con la agenda llena.

Un paciente que busca médico privado no quiere animaciones: quiere saber quién eres, qué tratas, cuánto cuesta y cuándo puede ir.
Qué patologías llevas y cuáles derivas. La claridad ahorra consultas que no te corresponden.
Número de colegiado, hospitales donde has trabajado y sociedades a las que perteneces.
Primera visita, revisión, informe. Cada uno con su importe y su duración.
Solo se ofrece lo que de verdad tienes libre, y se bloquea en cuanto alguien reserva.
Para que nadie reserve para dentro de media hora si necesitas preparar la consulta.
La cita llega a tu correo y a tu Google Calendar en cuanto se confirma.
La reserva pide nombre, teléfono y correo. Ningún dato de salud pasa por el formulario.
La base de datos está en Irlanda, dentro del Espacio Económico Europeo.
La web genera su página de privacidad contigo como responsable del tratamiento.
En consulta privada la primera visita casi siempre empieza en Google. Un programa de gestión que no sea también tu web deja fuera la mitad del problema.
El paciente elige día y hora sin pasar por centralita, y recibe la confirmación por correo con la dirección y cómo llegar.
Duraciones y precios distintos, huecos calculados con la duración que toque. Nada de encajar revisiones en el hueco de una primera.
El formulario pide nombre y teléfono. El historial se queda donde tiene que estar: en tu historia clínica, no en un formulario web.
En consulta privada, el paciente que te encuentra a las diez de la noche no va a llamar mañana a las nueve: va a pedir cita donde pueda hacerlo ya. La cita previa online es eso, sin centralita y sin datos clínicos de por medio.
Quien busca «consulta médica privada sin seguro precio» quiere saber cuánto cuesta y cuándo hay hueco. Precio orientativo, seguros con los que trabajas, dirección y la cita a un toque.
Consulta de media hora, revisión de 20 minutos, segunda opinión de 45: el paciente elige y la agenda no encaja una primera visita en el hueco de una revisión.
Recordatorio la víspera con botón para confirmar, cambiar o anular. Si anula, el hueco vuelve a ofrecerse; si no contesta, lo ves en la cita.
Nadie escribe «página web» cuando necesita médicos: busca precio, urgencia o una duda concreta, y se queda con quien lo conteste mejor.
Tus pacientes eligen consulta o revisión, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Tu web publicada en medicos.agendra.digital, con tus servicios, tu horario y tus reservas, sin tarjeta, durante 6 meses o hasta tu primer cliente.
Tu web de médicos con tu propio dominio, en Google y con Agendra IA y marketing cada semana. Sin la IA, el Básico cuesta 35 €. Sin permanencia.
Si dudas entre esto, encargar una web de médicos a medida o quedarte solo en redes: lo que cuesta y lo que da cada opción.
No conviene y la web no lo pide. Los datos de salud son categoría especial en el RGPD y exigen garantías reforzadas; el motivo de consulta se habla en la visita.
La agenda es una por web. Si pasas en dos sitios con horarios distintos, lo más limpio es una web por consulta, algo que cubre el plan Estudio.
Sí. El paciente elige tipo de visita, día y hora; tú ves la agenda en el panel y en el móvil, y apuntas en ella las citas que das por teléfono. La reserva pide nombre y contacto, nada más: la historia clínica se queda en tu programa de historias, no en la web.
Sí. La antelación mínima la decides tú: con dos horas, se puede reservar para esa misma tarde. Y si prefieres guardarte algún hueco, lo cierras en la agenda online y lo das tú por teléfono.
Puedes indicar el importe y la señal en el servicio para que el paciente lo sepa, y pedírsela desde la propia cita por Bizum o transferencia con un toque. Si conectas tu cuenta de Stripe, también se puede cobrar con tarjeta al reservar.
Sí, con el blog. Es lo que mejor funciona para un médico privado: un artículo bien escrito sobre una patología concreta trae pacientes que buscaban información.
La herramienta te da el soporte; el contenido es tuyo. Evita prometer resultados y respeta la normativa de publicidad sanitaria de tu comunidad autónoma.
En un directorio apareces en una lista junto a otros médicos de tu zona, con el diseño y las condiciones de la plataforma. Con Agendra tienes tu propia web, con tu dominio si lo conectas, tu agenda y tus pacientes, por un precio fijo al mes y sin pagar por cada cita. No es una cosa o la otra: puedes mantener el perfil del directorio y enlazar desde ahí a tu web, donde el paciente reserva directamente contigo. Está contado con calma en Doctoralia o Agendra.
Google Maps se alimenta de tu Perfil de Empresa en Google, que das de alta tú, gratis, y en el que pones tu web. Si trabajas sin local, en esa ficha puedes ocultar tu dirección y marcar las zonas a las que llegas; si trabajas solo a distancia o vendes solo online, Google no admite ficha en el mapa y lo que te trae clientes es la propia web. La web lleva tu horario y tus servicios en el formato que Google lee, y sale en Google también con el plan gratis. Con el plan Profesional la damos de alta en Search Console y sale una página por cada pueblo donde trabajas. Nadie puede garantizarte una posición: si alguien te la promete, desconfía.
Consulta privada, segunda opinión o seguimiento: una web sobria con tus áreas, tus honorarios y un calendario donde el paciente pide hora sin pasar por centralita.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos