En qué ayudas
Ansiedad, depresión, duelo, terapia de pareja, psicología infantil, trastornos de la conducta alimentaria. Escrito como lo escribe quien lo está pasando mal, no como en un manual.
Una consulta sobria, sin promesas de curación y sin datos sensibles de por medio: explica tu enfoque, tus tarifas y deja que el paciente reserve su primera sesión sin tener que llamar.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


No son dibujos: es la web de ejemplo de psicólogos sirviéndose ahora mismo, y se cambia de diseño con un clic sin perder nada de lo escrito.
Hay quien lo busca como agenda online para psicólogos, quien escribe «crear una web con reservas online» y quien busca «programa de citas»: aquí es lo mismo.
Vale igual si lo tuyo se llama consulta de psicología o gabinete psicológico: es el mismo software para consulta de psicología, con la misma agenda online para gabinete psicológico, y la web que se lleva es esta.
Todavía no hay opiniones de psicólogos en Agendra: mira las webs de otros clientes.
Eliges psicólogos en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono, y la web nace con lo que ofrece un negocio así —primera sesión, sesión individual y terapia de pareja—, que cambias por lo tuyo desde el panel.
Treinta y cinco diseños y tu color, con tu web de psicólogos al lado mientras eliges. Al terminar ya está publicada.

Elegir psicólogo cuesta semanas. Lo que acorta esa decisión no es una lista de técnicas: es entender a qué ayudas, cómo trabajas y cuánto cuesta, sin tener que escribir un correo para averiguarlo.
Ansiedad, depresión, duelo, terapia de pareja, psicología infantil, trastornos de la conducta alimentaria. Escrito como lo escribe quien lo está pasando mal, no como en un manual.
Dos servicios distintos, con su precio y su duración. La sesión por videollamada es la que rompe la barrera geográfica y la que más se busca desde fuera de tu ciudad.
Cognitivo-conductual, sistémico, EMDR, humanista. Sin jerga: qué vas a hacer en la primera sesión y qué puede esperar de las siguientes.
En psicología es lo primero que mira quien sabe buscar, y lo que te separa del coaching sin regular.
Cincuenta minutos, sesenta, bono de cuatro. Decirlo evita la llamada incómoda y filtra a quien no puede permitírselo.
Artículos sobre lo que tratas. En psicología es lo que más tráfico trae: la gente lee tres artículos antes de pedir la primera cita.
Así es el panel de tu web de psicólogos, con la agenda llena.

Quien busca psicólogo suele tardar semanas en decidirse. Cuando por fin lo hace, una web clara y un botón de reserva pesan más que cualquier argumento.
Mucha gente pide su primera cita de madrugada, precisamente porque no quiere explicarse por teléfono.
Cognitivo-conductual, sistémico, EMDR o terapia de pareja: explícalo sin jerga y sin prometer resultados.
La tarifa por sesión es la primera pregunta y la que menos se atreven a hacer. Ponla y te ahorras filtrar consultas.
Presencial de 50 minutos, online de 50, sesión de pareja de 75. Cada una con su precio y su duración.
Evita que te reserven para dentro de veinte minutos cuando estás con otro paciente.
Marca los cierres puntuales y las vacaciones; esos días desaparecen del calendario.
La reserva pide nombre, teléfono y correo. Nada de historial ni de motivo de consulta: eso se habla en sesión.
La base de datos está en Irlanda y la conexión va cifrada de extremo a extremo.
Cada web lleva su página de privacidad con tus datos como responsable del tratamiento.
Un programa de gestión para una consulta de psicología tiene una exigencia que los demás no tienen: lo que pasa en sesión no puede acabar en un formulario. Aquí se reserva una hora, no un historial.
Presencial de 50, online de 50, pareja de 75. Cada una con su precio y su duración, y el calendario calcula los huecos con la que toque.
Nombre, móvil y poco más. No pedimos motivo de consulta ni antecedentes: son categoría especial del RGPD y no hacen falta para dar una cita.
Antelación mínima para reservar, aviso por correo al paciente y anulación con un clic desde ese mismo correo, para que el hueco vuelva a quedar libre.
Pedir cita con un psicólogo cuesta más que pedirla en una peluquería. El diseño de la página web de una consulta de psicología tiene que bajar esa barrera: quién eres, cómo trabajas, cuánto cuesta y que se pueda reservar sin tener que explicar nada por teléfono.
Tu foto, tu formación, tu número de colegiado y las áreas que trabajas: ansiedad, pareja, infantojuvenil. Es lo que se mira antes de decidirse.
Cada modalidad con su precio. En las sesiones online, tu enlace de Google Meet, Zoom o Teams va solo en el correo de la cita.
Una página por cada área y por cada zona donde atiendes, y un blog para contestar lo que te preguntan, con tu propio dominio.
Pedir cita a un psicólogo cuesta: mucha gente lo decide de noche y no quiere contarlo por teléfono. Una reserva online que no pregunta el motivo, solo nombre y contacto, quita esa barrera y te quita a ti las llamadas en mitad de una sesión.
Quien busca «psicólogo que acepte seguro médico» o si la terapia online funciona compara varias webs antes de decidirse. Explica cómo es la primera sesión, cuánto cuesta y si atiendes online, y deja la cita a un toque: la decisión se toma ahí.
Primera sesión de una hora, individual de 50 minutos, pareja de 75: cada una con su precio. Si es por videollamada, el enlace va en el correo de confirmación y no tienes que mandarlo tú.
La víspera, un recordatorio con botón para confirmar, cambiar o anular, y el hueco que se libera vuelve a la agenda. Si cobras las sesiones que no se anulan a tiempo, tu política va escrita en el mismo mensaje con el que pides el pago.
Nadie escribe «página web» cuando necesita psicólogos: busca precio, urgencia o una duda concreta, y se queda con quien lo conteste mejor.
Tus pacientes eligen primera sesión o sesión individual, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Tu web publicada en psicologos.agendra.digital, con tus servicios, tu horario y tus reservas, sin tarjeta, durante 6 meses o hasta tu primer cliente.
Tu web de psicólogos con tu propio dominio, en Google y con Agendra IA y marketing cada semana. Sin la IA, el Básico cuesta 35 €. Sin permanencia.
Si dudas entre esto, encargar una web de psicólogos a medida o quedarte solo en redes: lo que cuesta y lo que da cada opción.
Sí. Se crean como dos servicios independientes, cada uno con su duración y su tarifa. El paciente elige al reservar y tú lo ves en la agenda.
La base de datos está alojada en la Unión Europea y la web va por HTTPS. En la reserva solo se pide nombre, teléfono y correo: nada de datos de salud, que son categoría especial según el RGPD.
Sí. La sesión online es un servicio más, con su duración y su precio, y el enlace de la videollamada —Meet, Zoom o el que uses— sale en el correo de confirmación. La reserva pide nombre, teléfono y correo, no el motivo de consulta: eso se habla en sesión, no en un formulario.
El recordatorio de la víspera le deja confirmar o anular con un clic, y en cada cita ves quién ha confirmado y quién no ha contestado. Puedes fijar una antelación mínima para reservar y, si trabajas con pago por adelantado, pedirlo por Bizum o transferencia desde la propia cita. Si conectas tu cuenta de Stripe, también se puede cobrar con tarjeta al reservar.
Sí. Añades un cierre puntual para ese día o esas horas y dejan de ofrecerse.
Puedes ponerlo donde quieras: en la cabecera, en «sobre mí» o en el pie. El número de colegiado da confianza y muchos pacientes lo buscan.
Sí, la web incluye blog. Cada artículo es una dirección propia que puede aparecer en Google y traerte pacientes que buscaban información, no todavía un psicólogo.
Sí. No hay conexión automática con las aseguradoras, pero puedes decir en tu web con cuáles trabajas —Sanitas, Adeslas, DKV, Asisa…— y añadir al formulario de reserva la pregunta «¿Vienes por tu seguro? ¿Cuál?» para saberlo antes de la cita.
En un directorio apareces en una lista junto a otros psicólogos de tu zona, con el diseño y las condiciones de la plataforma. Con Agendra tienes tu propia web, con tu dominio si lo conectas, tu agenda y tus pacientes, por un precio fijo al mes y sin pagar por cada cita. No es una cosa o la otra: puedes mantener el perfil del directorio y enlazar desde ahí a tu web, donde el paciente reserva directamente contigo. Está contado con calma en Doctoralia o Agendra.
Sí. Se crea como un servicio con su duración y precio cero, y en la web aparece como «Gratis». Para muchos pacientes es lo que les decide a dar el primer paso.
No. Agendra no emite facturas ni envía nada a Hacienda: sigues facturando con tu programa o con tu gestoría. Lo que sí tienes es el control de lo cobrado en cada reserva y la descarga de reservas y clientes en CSV para pasárselo a quien te lleve las cuentas.
Una consulta sobria, sin promesas de curación y sin datos sensibles de por medio: explica tu enfoque, tus tarifas y deja que el paciente reserve su primera sesión sin tener que llamar.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos