Traducción jurada
Con tu número de traductor jurado del Ministerio. Documentos oficiales, con plazo y con firma: el servicio de más valor.
Traducción jurada, técnica o interpretación. Tus combinaciones de idiomas, tus tarifas por palabra y un formulario que recoge el encargo.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


La estructura la manda tu oficio —áreas de práctica, horario y calendario van donde tienen que ir—, pero el aspecto lo eliges tú. No son dibujos: es una web de traductores sirviéndose ahora mismo, y es exactamente lo que te llevas.
Clara · Fondo blanco, aire y el color solo en los botones. La que no se equivoca nunca.
Se elige al crear la web y se cambia cuando quieras desde tu panel, sin perder nada de lo que hayas escrito.
Hay quien lo busca como agenda online para traductores, quien lo busca como sistema de reservas y quien escribe «programa de citas». Es lo mismo y es lo que hace esto: reservas online que se bloquean solas en tu agenda, sin llamadas y sin apuntar nada dos veces.
Es el alta tal cual, sin nada escondido detrás: en unos minutos tienes la web de tu negocio publicada y lista para compartir.
Eliges traductores en la lista, tu provincia y el nombre de tu web. De ahí salen la plantilla y la forma de reservar.
Te los dejamos puestos con lo que ofrece de verdad un negocio como el tuyo. Cambias lo que no cuadre y quitas lo que no hagas.
Cuatro diseños y el color que quieras, viendo tu propia web al lado. Al terminar ya está publicada.

Una traducción jurada y la de un manual no son el mismo encargo ni el mismo cliente. Quien busca escribe el tipo, y el par de idiomas.
Con tu número de traductor jurado del Ministerio. Documentos oficiales, con plazo y con firma: el servicio de más valor.
Cada par por separado: inglés-español, alemán-español, francés-español. Es exactamente como se busca.
Manuales, contratos, patentes, informes médicos. Por sector, que es donde se paga mejor.
Webs, tiendas, campañas. Suele ser un encargo recurrente, no de una vez.
Simultánea, consecutiva, de enlace. Se cobra por jornada y se reserva con antelación.
Por palabra, por página o por documento. Y el plazo normal y el urgente, con su recargo.
Un formulario donde se sube el archivo y se pide presupuesto. Es el paso que hay que quitar de en medio.
«Traductor jurado inglés español» es la búsqueda. Cuanto más precisa sea tu web, más fácil es que aparezcas.
Las tuyas, en las dos direcciones si las trabajas.
Con tu número de traductor jurado del MAEC si lo tienes: es determinante.
Jurídica, médica, técnica, literaria. Cada una es un cliente distinto.
O por página en jurada. Publicarlo evita el regateo y filtra.
Di cuál es tu plazo normal y qué cuesta acelerarlo.
Como servicio aparte, con su mínimo de horas y desplazamiento.
Una traducción se contrata por precio y plazo, y se pierde por tardar en contestar. Lo que falta no es un programa de traducción asistida: es que el presupuesto salga solo.
El cliente sube el documento y dice el idioma y la urgencia. Contestas con el trabajo ya visto, no a ciegas.
Es la búsqueda con más intención de todas y tiene su propio precio por página. Merece su propia página.
Decir cuánto tardas en mil palabras te quita la mitad de los correos de ida y vuelta.
Nadie escribe «página web» cuando necesita traductores: escribe el precio, la urgencia o la duda que tiene. Estas son búsquedas reales, y tu web gana cuando las contesta mejor que la de al lado.
Ponlas en un bloque de preguntas frecuentes: van con datos estructurados, que es lo que Google usa para enseñarlas desplegadas.
Cada uno cabe como un bloque de tu portada o como una página propia, sin tocar código.
Mejor tuyas y de tu trabajo: una foto real convence más que cualquier imagen de banco.
Lo que tiene desde el primer día, sin instalar nada ni contratar a nadie. Salvo lo marcado, también está en la prueba gratuita.
Eligen servicio, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Si el cliente deja su correo, le llega un aviso antes de venir.
Te llega en cuanto entra, con los datos de quien lo hace.
Se cambian con un clic, sin perder nada de lo que hayas escrito.
«Traductores en…» para cada pueblo de tu provincia donde trabajas.
Tarifas, cómo llegar o una página por servicio, para las búsquedas concretas.
El panel se instala como una app y ves cada aviso al momento.
Tu propia dirección, sin nuestra firma, y tus citas en tu calendario.
Plan ProfesionalNo es la única forma de tener web. Esto es lo que cambia entre montarla con Agendra, encargarla a medida o quedarse solo con las redes sociales.
| Qué se compara | Agendra | Web a medida | Solo redes sociales |
|---|---|---|---|
| Reservas online | Incluidas y conectadas a tu horario | Si se encargan y se pagan aparte | No: se piden por mensaje |
| Cuánto tarda en estar publicada | Unos minutos | Semanas, según el proyecto | Al momento, pero no es tu web |
| Quién cambia textos, fotos y precios | Tú, desde el panel | Normalmente, quien la hizo | Tú, publicación a publicación |
| Tu dominio y salir en Google | Sí, con el plan Profesional | Sí | No: el perfil es de la red social |
| Lo que cuesta | Desde 0 €; 25 €/mes + IVA con dominio | Un pago inicial y, a menudo, mantenimiento | Gratis, pero sin web propia |
Se empieza gratis y sin tarjeta. El plan de pago es para cuando quieras tu propio dominio y salir en Google.
Tu web publicada en traductores.agendra.es, con tus áreas de práctica, tu horario y tus reservas. Sin límite de tiempo y sin tarjeta.
Tu dominio propio, la web indexable en Google y el aviso por correo de cada reserva. Se cambia de plan cuando quieras y no hay permanencia.
Sí, en la descripción de cada servicio. El precio del servicio puede ser el mínimo de encargo y en el texto explicas la tarifa por palabra.
Por el formulario no. Recoge el contacto y el tipo de documento, y el archivo te lo mandan por correo contestando tu confirmación.
Sí, y es lo más eficaz: /traductor-jurado-ingles o /traduccion-alemana-tecnica son búsquedas separadas.
Sí, creando el servicio con su tarifa por horas, su mínimo y la zona en la que te desplazas.
Sí. La web es pública y el formulario funciona desde cualquier sitio; los precios los pones en euros.
Google Maps es para negocios que atienden en persona: si recibes a tus clientes en un despacho, das de alta gratis tu Perfil de Empresa en Google y pones tu web en esa ficha. Si trabajas solo a distancia, Google no admite ficha en el mapa, y lo que te trae clientes es la propia web: tus servicios bien explicados, una página por especialidad y tus artículos, con la web verificada en Search Console desde el panel. Para que la web entre en Google hace falta conectar tu dominio propio, desde el plan Profesional. Nadie puede garantizarte una posición: si alguien te la promete, desconfía.
Sí. Desde el panel añades opiniones reales de tus clientes, con su permiso, y salen con sus estrellas en todas las páginas de tu web, con la nota media junto a tu nombre. En un servicio profesional se contrata por confianza, y una opinión con nombre y contexto vale más que cualquier eslogan. No se pueden inventar ni se traen solas de Google: lo que se publica es lo que te han dicho de verdad.
Sí. Desde el panel enciendes un botón de WhatsApp con tu número, que sale en todas las páginas de tu web. Quien prefiere contarte su caso en dos líneas antes de pedir cita te escribe a un toque, y el mensaje te llega ya empezado, diciendo que te escriben desde tu web. Lo apagas cuando quieras.
No. Agendra no emite facturas ni envía nada a Hacienda: sigues facturando con tu programa o con tu gestoría. Lo que sí tienes es el control de lo cobrado en cada cita y la descarga de reservas y clientes en CSV para pasárselo a quien te lleve las cuentas.
Traducción jurada, técnica o interpretación. Tus combinaciones de idiomas, tus tarifas por palabra y un formulario que recoge el encargo.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos