Tu portfolio, por estilos
Fine line, blackwork, realismo, tradicional, lettering, color. Separado por estilo, que es como busca la gente y como decide.
Tu galería, tus precios por sesión y una consulta de diseño que se reserva sola. El portfolio manda, y la cita se pide sin abrir Instagram.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


No son dibujos: es la web de ejemplo de tatuadores sirviéndose ahora mismo, y se cambia de diseño con un clic sin perder nada de lo escrito.
Hay quien lo busca como agenda online para tatuadores, quien escribe «crear una web con reservas online» y quien busca «programa de citas»: aquí es lo mismo.
Todavía no hay opiniones de tatuadores en Agendra: mira las webs de otros clientes.
Eliges tatuadores en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono, y la web nace con lo que ofrece un negocio así —consulta de diseño, sesión pequeña y sesión completa—, que cambias por lo tuyo desde el panel.
Treinta y cinco diseños y tu color, con tu web de tatuadores al lado mientras eliges. Al terminar ya está publicada.

Un tatuaje se elige por el trabajo del artista, no por el precio. Pero la duda que frena a la mitad de la gente es el proceso: cómo se pide, cuánto cuesta y qué pasa después.
Fine line, blackwork, realismo, tradicional, lettering, color. Separado por estilo, que es como busca la gente y como decide.
Gratis o con señal, presencial o por mensaje. Es el primer paso y el que hay que explicar mejor.
Por sesión, por hora o por tamaño. Decir cómo se calcula evita el noventa por ciento de los mensajes de «¿cuánto me costaría?».
Cuánto es, si se descuenta del total y qué pasa si no aparece. Es lo que te protege de los huecos vacíos.
Duración, qué llevar, si se puede venir acompañado. Quien se tatúa por primera vez tiene estas dudas y no las pregunta.
La guía de curación, en la web. Se consulta desde casa a las dos de la mañana y evita la mitad de las malas cicatrizaciones.
Si tapas tatuajes antiguos o retocas los de otro, dilo: es una búsqueda propia y bastante rentable.
Así es el panel de tu web de tatuadores, con la agenda llena.

Nadie elige tatuador por el texto. Elige por los trabajos, y luego quiere saber cuánto cuesta y cuándo hay hueco.
Tus piezas en tu web, no dentro de una red social que puede cerrarte la cuenta.
Blackwork, fine line, realismo o tradicional: quien busca tu estilo busca esas palabras.
Media hora gratis para ver la idea y medir la zona. Es la puerta de entrada.
Dos horas para piezas pequeñas, cuatro para brazos y espaldas. Cada una su precio.
Indica el importe de la señal en el servicio: filtra a quien no se presenta.
Una sección con las instrucciones de curado ahorra veinte mensajes por semana.
Un tatuaje no se reserva como un corte de pelo: primero hay una conversación, luego una señal y luego una sesión que puede durar seis horas. El programa de citas tiene que seguir ese orden.
Una cita corta y gratuita para ver la idea, la zona y el presupuesto. Filtra el noventa por ciento de los mensajes que no van a ningún sitio.
Dos horas, media jornada o jornada completa. Cada una bloquea lo que tiene que bloquear.
A un tatuador se le elige por el trabajo. La plantilla oscura enseña las fotos a pantalla completa antes de contar nada.
Tus clientes no siempre quieren llamar: hay quien lo decide de noche, o entre una cosa y otra, y reserva donde puede hacerlo en ese momento. Con las reservas online ven lo que queda libre y cogen su hora sin escribirte, y cada servicio ocupa el tiempo que de verdad dura —consulta de diseño de 30 minutos y sesión pequeña de dos horas—.
Tu web responde a lo que escriben tus clientes antes de elegir —«tatuador por estilo», por ejemplo— y la reserva está a un toque. Al día siguiente de cada cita, un correo les pide su opinión, que es lo que más pesa para el siguiente.
Tus clientes ven qué hueco queda para cada servicio —consulta de diseño de 30 minutos y sesión pequeña de dos horas— y lo cogen sin escribirte. El WhatsApp se queda para quien de verdad tiene una duda, y te llega con el mensaje empezado.
La víspera sale un recordatorio por correo y por WhatsApp con botón para confirmar, cambiar o anular. Si anulan, el hueco vuelve a ofrecerse; si no contestan, lo ves en la cita y sabes a quién llamar.
Nadie escribe «página web» cuando necesita tatuadores: busca precio, urgencia o una duda concreta, y se queda con quien lo conteste mejor.
Tus clientes eligen consulta de diseño o sesión pequeña, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Tu web publicada en tatuadores.agendra.digital, con tus trabajos, tu horario y tus reservas, sin tarjeta, durante 6 meses o hasta tu primer cliente.
Tu web de tatuadores con tu propio dominio, en Google y con Agendra IA y marketing cada semana. Sin la IA, el Básico cuesta 35 €. Sin permanencia.
Si dudas entre esto, encargar una web de tatuadores a medida o quedarte solo en redes: lo que cuesta y lo que da cada opción.
Sí. El importe de la señal va en cada servicio y se ve al reservar, y desde la propia reserva se la pides por Bizum o transferencia con un toque, con tu política de cancelación en el mismo mensaje. Si conectas tu cuenta de Stripe, también se puede cobrar con tarjeta al reservar.
Sí. Consulta de 30 minutos, sesión corta de 2 horas y sesión completa de 4, cada una con su precio y sus huecos.
Las dos cosas: la web donde te encuentran y la agenda donde reservan. Cada servicio lleva su duración y su precio —consulta de diseño de 30 minutos y sesión pequeña de dos horas—, la agenda respeta tu horario y tus cierres y solo ofrece los huecos donde cabe cada uno. Las citas que te piden por teléfono las apuntas en la misma agenda, la ves desde el móvil y, en todos los planes, también en tu Google Calendar.
Es tuya. Las fotos se suben al panel y viven en tu web, con su propia dirección. Instagram puede ser el escaparate, pero la web es tu local.
Sí, la plantilla de tatuajes trae una sección de cuidados que puedes reescribir entera desde el editor de páginas.
Sí. Tu web es tuya aunque el estudio sea de otro, con tu portfolio, tus precios y tu agenda.
Tu galería, tus precios por sesión y una consulta de diseño que se reserva sola. El portfolio manda, y la cita se pide sin abrir Instagram.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos