Osteopatía estructural
Lo que la mayoría viene buscando: espalda, cuello, hombro. Explica qué haces en la sesión y cuánto dura.
Sesiones de una hora, pacientes que vuelven cada pocas semanas y un teléfono que suena mientras tienes las manos ocupadas. La agenda se ocupa sola.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


No son dibujos: es la web de ejemplo de osteópatas sirviéndose ahora mismo, y se cambia de diseño con un clic sin perder nada de lo escrito.
Hay quien lo busca como agenda online para osteópatas, quien escribe «crear una web con reservas online» y quien busca «programa de citas»: aquí es lo mismo.
Vale igual si lo tuyo se llama quiropráctico, quiropraxia o osteopatía: es el mismo software para quiropráctico, con la misma agenda online para quiropraxia, y la web que se lleva es esta.
Todavía no hay opiniones de osteópatas en Agendra: mira las webs de otros clientes.
Eliges osteópatas en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono, y la web nace con lo que ofrece un negocio así —primera sesión, sesión de osteopatía y osteopatía pediátrica—, que cambias por lo tuyo desde el panel.
Treinta y cinco diseños y tu color, con tu web de osteópatas al lado mientras eliges. Al terminar ya está publicada.

La osteopatía se explica mal casi siempre. Quien llega a tu web no sabe qué diferencia hay entre estructural, visceral y craneal, y esa explicación —corta y sin misticismo— es lo que hace que reserve.
Lo que la mayoría viene buscando: espalda, cuello, hombro. Explica qué haces en la sesión y cuánto dura.
Digestiones, reflujo, dolor abdominal de origen mecánico. Es una búsqueda propia y casi nadie la trabaja.
Cefaleas, bruxismo, mareos. Y en bebés: cólicos, tortícolis, dificultad al mamar, que es un público entero por sí solo.
Antes y después de competir, recuperación y prevención. Si trabajas con un club, dilo.
Cuánto dura cada una, qué se hace y cuántas sesiones suelen hacer falta. La pregunta real es «¿cuántas veces tengo que venir?».
Qué escuela, cuántos años y si estás en un registro profesional. En un sector sin colegiación obligatoria, esto es la confianza entera.
Así es el panel de tu web de osteópatas, con la agenda llena.

La osteopatía es una hora de trabajo manual seguida de otra. Cada llamada que no puedes atender es una sesión que se va a otro sitio.
El paciente ve tus huecos reales y reserva sin interrumpirte.
La duración se define por servicio, así que los huecos salen del tamaño correcto.
El paciente recibe su correo con fecha, hora y dirección. Tú, el aviso y la cita en el calendario.
Ser claro con el alcance filtra consultas imposibles y te ahorra primeras visitas que no llevan a nada.
Años de estudio, escuela y colegiación si la tienes. En un sector desregulado, esto pesa mucho.
Si tienes una especialidad, dale su propia sección y su propio servicio.
La osteopatía se explica mal por teléfono y se vende bien por escrito. Un programa de gestión que además sea tu web resuelve las dos cosas a la vez.
Primera sesión larga, seguimiento corto, pediátrica con la familia. Cada una con su duración y su precio.
Diez minutos para anotar la evolución y ventilar antes del siguiente. Se configura una vez y el calendario ya no te deja encadenarlas.
Quien quiere hablar antes, escribe; quien lo tiene claro, reserva. Las dos caen en la misma agenda y en tu calendario del móvil.
Mucha gente no sabe en qué se diferencia un osteópata de un fisioterapeuta, y lo busca antes de reservar. Una buena web de osteopatía lo explica sin tecnicismos y deja reservar en el mismo sitio.
Dolor de espalda, cefaleas, embarazo o pediatría: una página para cada uno, con lo que se hace en la sesión.
Treinta y cinco estéticas, tu color y tus fotos. El paciente ve un sitio serio, no un perfil suelto en un directorio.
Primera sesión y seguimiento, cada uno con su duración, y el aviso de cada cita al momento.
Si una parte del día se te va en contestar mensajes para dar hora, el problema no es el WhatsApp: es que tus pacientes no tienen dónde ver tus huecos. Con la reserva en tu web los ven, eligen y la cita entra sola en tu agenda, con la duración de cada servicio —primera sesión de una hora y sesión de osteopatía de 45 minutos—.
Tu web responde a lo que escriben tus pacientes antes de elegir —«diferencia entre osteópata y fisioterapeuta», por ejemplo— y la reserva está a un toque. Al día siguiente de cada cita, un correo les pide su opinión, que es lo que más pesa para el siguiente.
Las citas que tus pacientes te piden por teléfono las apuntas en la misma agenda y las de la web entran solas: una sola lista, en el móvil, y ningún hueco dado dos veces.
Recordatorio la víspera con botón para confirmar o anular, antelación mínima para reservar y, en las citas más largas —primera sesión, por ejemplo—, una señal que pides por Bizum o transferencia desde la propia reserva.
Nadie escribe «página web» cuando necesita osteópatas: busca el precio, la urgencia o la duda que tenga en ese momento, y se lleva el cliente la web que lo contesta antes.
Tus pacientes eligen primera sesión o sesión de osteopatía, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Tu web publicada en osteopatas.agendra.digital, con tus servicios, tu horario y tus reservas, sin tarjeta, durante 6 meses o hasta tu primer cliente.
Tu web de osteópatas con tu propio dominio, en Google y con Agendra IA y marketing cada semana. Sin la IA, el Básico cuesta 35 €. Sin permanencia.
Si dudas entre esto, encargar una web de osteópatas a medida o quedarte solo en redes: lo que cuesta y lo que da cada opción.
El calendario ya bloquea un hueco en cuanto se reserva. Además puedes añadir cierres puntuales para formación, congresos o vacaciones.
Con la antelación mínima. Si la pones en 24 horas, nadie puede reservar para dentro de un rato y tú organizas el día con tiempo.
Sí. Tus pacientes eligen servicio, día y hora en tu web, y la reserva entra en tu agenda con su duración —primera sesión de una hora y sesión de osteopatía de 45 minutos—. Tú la ves en el panel y en el móvil, apuntas ahí las citas que te llegan por teléfono y, en todos los planes, la tienes también en Google Calendar. No factura ni lleva la contabilidad: es la agenda y la web.
Sí, pero conviene separarlo: el horario es uno por web. Si son dos marcas distintas, el plan Estudio te permite hasta cinco webs con paneles separados.
Sí, desde el enlace de su correo de confirmación. El hueco vuelve a quedar libre al instante y a ti te llega el aviso.
Cada servicio lleva su precio y su descripción, así que el precio va acompañado de qué incluye la sesión y cuánto dura.
En un directorio apareces en una lista junto a otros osteópatas de tu zona, con el diseño y las condiciones de la plataforma. Con Agendra tienes tu propia web, con tu dominio si lo conectas, tu agenda y tus pacientes, por un precio fijo al mes y sin pagar por cada cita. No es una cosa o la otra: puedes mantener el perfil del directorio y enlazar desde ahí a tu web, donde el paciente reserva directamente contigo. Está contado con calma en Doctoralia o Agendra.
Sí. No hay conexión automática con las aseguradoras, pero puedes decir en tu web con cuáles trabajas —Sanitas, Adeslas, DKV, Asisa…— y añadir al formulario de reserva la pregunta «¿Vienes por tu seguro? ¿Cuál?» para saberlo antes de la cita.
Sí. Desde el panel enciendes un botón de WhatsApp con tu número, que sale en todas las páginas de tu web, y el mensaje te llega ya empezado, diciendo que te escriben desde tu web. Lo apagas cuando quieras.
Sesiones de una hora, pacientes que vuelven cada pocas semanas y un teléfono que suena mientras tienes las manos ocupadas. La agenda se ocupa sola.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos