Apertura de puertas
La urgencia clásica. Con el precio de la salida, que es lo que todo el mundo teme y casi nadie publica.
Quien se queda fuera de casa no rellena formularios: llama. Una web con el teléfono arriba del todo, precios claros y WhatsApp para mandar una foto de la cerradura.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


Es exactamente esto, sin trucos: unos minutos de alta y la web queda publicada, a un enlace de distancia de tus clientes.
Eliges cerrajeros en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono. De ahí salen la plantilla y la forma de contactarte. Tus servicios y tu horario: empiezan con lo típico de tu oficio puesto de fábrica. Ajustas precios y horarios desde el panel.
Pruebas los tres diseños con tu color, viéndolo al lado en tiempo real, y al confirmar queda publicada.

Profesionales con su web en Agendra, con su nombre y su negocio. Puedes abrir sus webs y verlas.
«Antes perdía muchas llamadas porque estaba trabajando. Ahora los clientes reservan desde la web a cualquier hora y yo solo miro el móvil cuando puedo. Muy fácil de montar.»
Esteban JiménezCerrajería Jiménez e Hijos«Simple, clara y hecha para gente que no es informática. En dos días ya teníamos la web con horario y teléfono. Los clientes la usan mucho.»
Mihaly SimoCerrajería ArtesanalMedia cerrajería es urgencia a las tres de la mañana y la otra media es un presupuesto que se compara con calma. Son dos clientes y la web tiene que servir a los dos sin estorbarse.
La urgencia clásica. Con el precio de la salida, que es lo que todo el mundo teme y casi nadie publica.
Por pérdida de llaves, por una mudanza o tras un robo. Trabajo planificado y con mejor margen que la urgencia.
Antibumping, antitaladro, escudos, puertas acorazadas. Quien busca esto ya sabe lo que quiere y compara marcas.
Si las cubres de verdad, con el horario y el teléfono arriba del todo. Y si no, dilo: una urgencia sin respuesta es una reseña de una estrella.
Reparación de persianas, cierres de local, motorización. Un negocio entero aparte de las puertas.
Apertura, instalación, cambio de combinación. Poca competencia y ticket alto.
Hasta dónde vas y qué cuesta llegar. Es la primera pregunta de cada llamada.
Nadie escribe «página web» cuando necesita cerrajeros: busca precio, urgencia o una duda concreta, no «página web». Son búsquedas reales, y se queda con quien las conteste mejor.
Respóndelas en un bloque de preguntas frecuentes. Es el sitio donde se busca la duda antes de llamar, y cada respuesta clara es una llamada menos.
Se añaden como bloque de portada o como página independiente, sin código de por medio.
Cuanto más tuyas y de tu propio trabajo, mejor: una foto real pesa más que la mejor imagen de banco.
Nada de instalar programas ni contratar a un tercero: esto viene de fábrica desde el primer día, y casi todo ya en la prueba gratis.
Un formulario con lo que necesitas saber: qué hace falta y desde dónde.
El teléfono va por delante en el móvil, que es desde donde te buscan.
En cuanto entra te avisa, con quién lo hace y sus datos.
Pasar de uno a otro es inmediato, y lo escrito se queda tal cual.
Donde de verdad das servicio, y cada una con lo suyo: qué barrios cubres, cuánto tardas y qué has hecho allí. Copias con otro nombre, no.
Tarifas aparte, cómo llegar, o una página por servicio: cubre las búsquedas más concretas.
Se instala como una app en el móvil, y cada aviso llega al momento.
Tu propia dirección, no un subdominio, y tus citas en tu calendario.
Plan ProfesionalEn urgencias no hay calendario que valga. La web tiene que resolver una cosa: que te llamen en menos de diez segundos.
Con botón de llamada directa en el móvil, que es desde donde llaman.
Ver la cerradura antes de salir ahorra viajes y permite dar precio.
Si dejas datos, tres campos: nombre, móvil y qué pasa.
Una apertura desde 65 €. Poner un precio de partida te distingue del que no lo pone.
Si no lo cobras, dilo: es de lo que más desconfía la gente.
Vamos, miramos y damos precio. Si no convence, no se cobra nada.
La necesita para el seguro y para la comunidad, y no todos la dan.
La mayoría se abre sin taladrar. Decirlo tranquiliza mucho.
Los barrios y pueblos donde vas de verdad, no «toda España».
Quien se ha quedado fuera de casa no compara tres webs: llama al primero que le da un precio y un tiempo. Todo lo demás de tu página está para que esa llamada ocurra.
Una apertura desde sesenta y cinco euros dicho en la portada. Sin eso, la mitad sigue buscando por miedo a la sorpresa.
Una foto vale más que cinco minutos de explicación al teléfono, y te deja salir sabiendo qué herramienta llevar.
Decir a qué barrios vas y en cuánto llegas es lo que convierte una visita en una llamada.
A un cerrajero no se le reserva cita: se le llama cuando alguien se ha quedado fuera. La web no tiene que dar hora; tiene que conseguir que te llamen a ti, que sepan lo que cuesta antes de hacerlo y que no se pierda el aviso que llega mientras abres otra puerta.
Quien se queda fuera busca «cerrajero cerca de mí ahora» desde el móvil, en la calle. Teléfono y WhatsApp por delante, las zonas donde llegas de verdad y tus opiniones: es lo que decide a quién llama.
Apertura, cambio de bombín y urgencia de noche con su precio de referencia. Quien llama ya sabe el orden de magnitud y no cuelga al oír la cifra.
El formulario te trae qué ha pasado y dónde, y el aviso te llega al móvil al momento. Contestas por WhatsApp cuando sueltas la herramienta, con los datos ya delante.
La estructura la manda tu oficio —servicios, horario y calendario van donde tienen que ir—, pero el aspecto lo eliges tú. No son dibujos: es una web de cerrajeros sirviéndose ahora mismo, y es exactamente lo que te llevas.
Clara · Fondo blanco, aire y el color solo en los botones. La que no se equivoca nunca.
La primera se escoge al registrarte; después se cambia las veces que quieras desde el panel, con todo lo escrito intacto.
Unos lo buscan como software de gestión para cerrajeros, otros como crear una página web de servicios y otros como una forma de dar presupuesto online sin perder media mañana al teléfono. Es lo mismo: te llega el aviso con lo que necesita y desde dónde, y contestas desde el móvil.
Agendra no es el único camino. Aquí se ve la diferencia con encargar una web a medida o con no tener más que redes sociales.
| Qué se compara | Agendra | Web a medida | Solo redes sociales |
|---|---|---|---|
| Presupuestos online | Incluidos, te llegan al momento | Si se encargan y se pagan aparte | No: se piden por mensaje |
| Cuánto tarda en estar publicada | Unos minutos | Semanas, según el proyecto | Al momento, pero no es tu web |
| Quién cambia textos, fotos y precios | Tú, desde el panel | Normalmente, quien la hizo | Tú, publicación a publicación |
| Tu dominio y salir en Google | Sí, con el plan Profesional | Sí | No: el perfil es de la red social |
| Lo que cuesta | Desde 0 €; 29 €/mes + IVA con dominio | Un pago inicial y, a menudo, mantenimiento | Gratis, pero sin web propia |
Se empieza gratis y sin tarjeta. El plan de pago es para cuando quieras tu propio dominio y salir en Google.
Tu web publicada en cerrajeros.agendra.es, con tus servicios, tu horario y tus reservas. Sin límite de tiempo y sin tarjeta.
Añade dominio propio, presencia en Google y aviso por correo en cada reserva. Sin permanencia: cambias de plan cuando te convenga.
Para urgencias, no: lo que necesitas es el teléfono bien visible. La plantilla de cerrajeros sustituye el calendario por una tarjeta de llamada con WhatsApp y formulario corto.
Sí. Defines el horario de 24 horas y la web enseña «Abierto 24 horas, todos los días» en la barra superior automáticamente.
Para recibirlos, sí: cada mensaje del formulario te llega al correo y al móvil con lo que necesita y desde dónde, y los tienes todos en el panel. No hace partes de trabajo ni facturas: eso sigue en tu programa de siempre.
Poniendo por delante lo que decide la llamada: el teléfono, el precio de referencia, las zonas donde trabajas y las opiniones de tus clientes. Con tu dominio, desde el plan Profesional, la web puede salir en Google cuando buscan cerrajero en tu zona, y la enlazas desde tu ficha de Google. Nadie puede garantizarte una posición.
Por WhatsApp sí, con el botón que lleva un mensaje preparado. Por el formulario web solo texto.
Sí, como precio «desde». La web además incluye un aviso explicando que un precio cerrado por teléfono sin ver la puerta suele acabar siendo el triple.
Sí. Publicas cada servicio —apertura, cambio de bombín, puerta acorazada, antibumping— con su precio de partida.
En un portal de presupuestos, la petición para cambiar una cerradura suele llegar a varios profesionales a la vez, y el cliente compara precios antes de conocerte, con las condiciones de la plataforma. En tu web, quien te llama o te escribe ya te ha elegido a ti, y pagas un precio fijo al mes, sin pagar por cada contacto. No es una cosa o la otra: puedes seguir en el portal mientras tu web empieza a traerte clientes propios.
Google Maps se alimenta de tu Perfil de Empresa en Google, que das de alta tú, gratis: cuando alguien busca «cerrajero urgente cerca de mí», lo que sale en el mapa es esa ficha. Si trabajas sin local, en la ficha puedes ocultar tu dirección y marcar los pueblos y barrios a los que llegas. Tu web la refuerza: lleva tu teléfono, tu horario y tus servicios en el formato que Google lee, la verificas en Search Console desde el panel y la pones como web en tu ficha. Para que la web entre en Google hace falta conectar tu dominio propio, desde el plan Profesional. Nadie puede garantizarte una posición: si alguien te la promete, desconfía.
Negocios de verdad, con su dominio y su teléfono. Ábrelos y míralos por dentro.
Cerrajería de urgencias de la campiña sevillana, con una página escrita para cada pueblo donde de verdad llega.
Ver el caso →Cerrajería de tres generaciones, con doce servicios y su propia sección de quiénes somos.
Ver el caso →Cerrajería del corredor del Henares, con precios de referencia a la vista y su zona de trabajo explicada.
Ver el caso →Quien se queda fuera de casa no rellena formularios: llama. Una web con el teléfono arriba del todo, precios claros y WhatsApp para mandar una foto de la cerradura.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos