Las de toda la vida
Vienen desde antes de que existiera la plataforma. Te conocen, tienen tu teléfono. Se vienen contigo con un mensaje.
Las clientas que te piden a ti por tu nombre se vienen contigo: avísalas por WhatsApp con tu enlace nuevo, díselo también en persona mientras las atiendes y pon ese enlace en Google y en Instagram. Las que aparecen una vez con un descuento y no vuelven, esas se quedan en el buscador. Pasa a mano tus citas futuras, deja la ficha vieja abierta mientras siga entrando gente y date de baja al final, respetando el preaviso. Agendra no importa ningún dato de Treatwell ni tiene escaparate propio.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Sin comisión por reserva
Treatwell es un buscador de peluquería y estética con público propio: gente que abre la aplicación sin tener un salón en la cabeza, mira lo que hay cerca, compara precios y reserva. Tú pones tu ficha y tus huecos, ellos ponen la clientela, y por esa reserva se llevan una parte. También venden su programa de gestión para llevar la agenda por dentro.
Eso está bien para dos situaciones muy concretas. Una, abrir: nadie te conoce, tienes la agenda medio vacía y necesitas que entre gente aunque sea a precio ajustado. Otra, llenar los huecos muertos: la mañana del martes, la última hora de enero, la semana después de Reyes. Ceder un porcentaje de una cita que no ibas a tener es un buen negocio.
Deja de compensar cuando lo que pasa por ahí ya no es hueco muerto, sino tu clientela de siempre pidiendo cita donde le resulta cómodo. Ahí pagas comisión por trabajo que ya tenías. La cuenta que hay que hacer es esa: qué parte de las reservas del último año fueron de clientas nuevas de verdad y qué parte de repetidoras.
«Perder clientes» suena a todo o nada, y no lo es. Antes de decidir, sepáralas en tres montones; el tamaño de cada uno lo tienes en tu panel y en tu cabeza.
Vienen desde antes de que existiera la plataforma. Te conocen, tienen tu teléfono. Se vienen contigo con un mensaje.
Te descubrieron allí y ya llevan varias visitas pidiéndote a ti. Son tuyas: avísalas igual que a las primeras.
Una visita, un descuento, y hasta la próxima promoción. No son clientela tuya, son clientela del buscador. A esas las pierdes.
Si el tercer montón es el que te llena la agenda, irte es un problema de verdad y más vale saberlo antes. Si el que manda son los dos primeros, estás pagando comisión por tener clientas que ya eran tuyas.
Antes de nada, comprueba qué plazo de aviso tienes firmado y hasta cuándo llega lo que ya has pagado. Salir bien es también salir sin una factura pendiente ni una discusión.
Tus servicios con duración y precio, el margen entre citas, el horario y los cierres. Fotos de tu trabajo, tus preguntas frecuentes y tu «quién soy». Que cuando mandes el enlace, lo que se abra dé confianza.
Todo lo que tengas cogido de hoy en adelante. Agendra no importa datos de Treatwell, así que se copia una a una. En un centro con la agenda llena a seis semanas, esto es una tarde entera: reserva el rato.
A cada clienta que atiendas, mientras está en la silla: le enseñas el enlace en su móvil y reserva la siguiente ahí mismo. Y un WhatsApp a las que no van a pasar por el salón este mes. Dos avisos, no uno.
Google Business Profile es lo primero, en el botón de reservar y en el sitio web: es donde acaba casi todo el que busca tu nombre. Después Instagram, TikTok, Facebook y el código QR del mostrador.
Deja la ficha vieja viva un mes o dos. Cuando veas que las reservas que entran por ahí son ya pocas y casi todas de clientas que no repiten, das el preaviso y cierras. Ahí ya no pierdes a nadie que fuera tuyo.
Uno vende visibilidad y se lleva una parte de lo que trae; el otro vende una web y cobra siempre lo mismo. Las condiciones de Treatwell dependen de lo que tengas firmado y cambian: míralas en tu contrato, no aquí.
| Qué se compara | Agendra | Treatwell |
|---|---|---|
| Qué es | Tu web completa con agenda de reservas dentro | Un buscador de belleza con público propio, más su programa de gestión |
| Te trae clientas nuevas | No. Tu web sale bajo tu nombre; no hay listado donde te descubran | Sí: es justo lo que vende |
| Comisión por reserva | Ninguna, ni por cita nueva ni por repetida | Sí, un porcentaje de la reserva, según lo que tengas firmado |
| De quién es la web | Tuya. En el plan Profesional, con tu propio dominio y su certificado | Tu ficha está en su web y con su marca; al irte, se queda allí |
| De quién es la clienta | Tuya: reserva en tu web, sin ver a nadie más | Reserva en un escaparate donde compara tu precio con el del salón de al lado |
| Ofertas y descuentos | No hay. El precio lo pones en el servicio y ahí se queda | Sí, es una de sus herramientas para llenar huecos |
| Cobro al reservar | No. La señal se anuncia en el servicio y se paga al llegar | Tiene prepago con tarjeta según el tratamiento |
| Lo que cuesta | 0 € el plan Prueba; 29 €/mes + IVA con dominio propio | Comisión sobre las reservas, más la cuota del programa si lo usas |
Si estás abriendo o te sobran huecos por llenar, su escaparate hace algo que Agendra no hace y probablemente te interese seguir ahí. Si tienes clientela fija y quieres que reserve en tu casa, con tu nombre en la dirección y sin porcentaje por cita, mira los planes o monta tu web y pruébala antes de decidir nada.
Lo que sí hace: tu web con servicios, precios, fotos, opiniones, preguntas frecuentes y páginas propias; reservas con horario, duración y margen por servicio, y cierres por vacaciones; aviso y recordatorio por correo con enlace para cambiar o anular; tienda con carrito; y tus citas en Google Calendar, en el iPhone o en Outlook.
Diciendo lo que pasa, que es poco: cambia dónde se pide la cita, no quién la atiende. Un WhatsApp corto, con tu enlace y la frase de que sigues en el mismo sitio y con el mismo horario. Si además se lo dices en persona mientras la atiendes y le enseñas cómo se reserva en el móvil, ya no hay nada que explicar la próxima vez.
Hay dos tipos y conviene no mezclarlos. Las que llegaron por ahí, repitieron varias veces y ya te piden a ti por tu nombre son tuyas: avísalas como a las demás y se vienen. Las que aparecen una vez, con un descuento, y no vuelven hasta la siguiente oferta no son clientela tuya, son clientela del buscador. A esas las pierdes, y conviene contarlas aparte al echar la cuenta.
Depende de lo que su plataforma te deje descargar en cada momento: míralo en tu propio panel. Lo que sí tienes siempre es lo que hayas ido apuntando por tu cuenta en el salón, y el teléfono de todas las que te escriben por WhatsApp. Agendra, en todo caso, no importa nada: ni fichas, ni citas, ni historiales. Lo que descargues te sirve para avisar, no para volcarlo dentro.
Cuando la mayoría de tus habituales ya haya pedido al menos una cita por el enlace nuevo, y respetando el preaviso que diga tu contrato con ellos. Mientras tanto, la ficha se queda abierta. Cerrarla de golpe en temporada alta es la forma más rápida de dejar huecos sin llenar.
No, y conviene decirlo antes de que te pille: Agendra no tiene buscador ni escaparate, no hay listado de centros y nadie te descubre desde dentro. Lo que te da es tu web, con tu dominio en el plan de pago, y esa web puede posicionarse en Google. Pero eso lleva tiempo y depende de tu zona y de tu competencia; no hay resultado prometido. Si tu agenda vive de las reservas que llegan de su aplicación, irte te va a costar citas.
En Agendra el precio lo pones tú en cada servicio y ahí se queda. No hay motor de ofertas, ni cupones, ni precios por franja horaria, ni packs. Si tu manera de llenar la mañana del martes es soltar un descuento, hoy Agendra no te da la herramienta para hacerlo.
Se quedan en su ficha. No se mueven. Lo que sí te llevas es tu ficha de Google Business Profile, que es tuya con sus reseñas dentro. Y en Agendra tienes un enlace propio para pedir opinión a tus clientas: tú decides cuáles se publican en tu web y cuáles no.
Sirve si la agenda es una y el horario es común. Agendra no da calendario por cabina ni por profesional, no reparte citas entre el equipo, no lleva bonos de sesiones ni consentimientos firmados en el móvil, ni comisiones por empleada. En un centro con tres cabinas a la vez eso se nota mucho; en una peluquería o un estudio de uñas de una o dos personas, casi nada.
No hay comisión por reserva, ninguna. El plan Prueba es 0 €, sin tarjeta y sin caducidad. El plan Profesional son 29 € al mes más IVA con tu propio dominio. Reserves diez citas o quinientas, la cuota es la misma; el detalle está en la página de precios.
También está cómo dejar Booksy y cómo dejar Fresha, que funcionan de otra manera. Aquí tienes los precios y el alta, sin tarjeta.
Monta tu web con el plan Prueba, sin tarjeta, y tenla lista antes de dar ningún preaviso. El plan Profesional le pone tu propio dominio.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Sin comisión por reserva