Se queda: el escaparate
Tu salón deja de aparecer en su buscador. Las clientas que te descubrían ahí dejan de descubrirte.
Dejar Fresha no es cancelar una cuota, porque el programa no cobra ninguna: su dinero está en los clientes nuevos que te manda su buscador y en el porcentaje de cada cobro con tarjeta. Al irte te quitas eso y pierdes su escaparate. Los pasos: descarga tu listado de clientas, monta tu web, apunta a mano las citas futuras, avisa por WhatsApp, cambia el enlace en Google y en Instagram, y cierra la ficha vieja al final. Agendra no importa datos de Fresha ni cobra con tarjeta.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Sin comisión por reserva
Fresha regala el programa: la agenda, la ficha de cada clienta, el histórico. Su negocio está en otras dos cosas. Una, el buscador donde alguien que no te conoce encuentra tu salón y reserva; por esa clienta nueva se paga. Otra, los cobros: si pasas la tarjeta por su sistema, se queda un porcentaje de cada cobro.
Ese modelo encaja muy bien en un sitio concreto: un salón de uñas o de estética que está arrancando, con muchos huecos que llenar y sin ganas de pagar una cuota fija todos los meses. Pagas solo cuando entra dinero, y eso en los primeros años tranquiliza mucho. También encaja si te gusta tener caja, cobros y agenda en el mismo sitio y no quieres cuadrar nada a mano.
Donde deja de encajar es cuando el salón ya está lleno de clientas de siempre y casi toda la facturación pasa por su terminal. Entonces el porcentaje se aplica sobre tu trabajo repetido, no sobre el negocio nuevo que te han traído. Saca lo que has pagado en comisiones de pago los últimos doce meses y compáralo con una cuota fija: la decisión sale sola, en un sentido o en el otro.
Tu salón deja de aparecer en su buscador. Las clientas que te descubrían ahí dejan de descubrirte.
Los pagos con tarjeta dejan de ir unidos a la cita. Vuelves a cobrar en mostrador con tu datáfono, como antes.
Notas, fórmulas de color, fotos de antes y después: si las quieres, descárgalas o guárdalas antes de cerrar la cuenta.
Los datos de tus clientas son de tu negocio. Descárgalos desde Fresha y guárdalos tú, aunque no vayan a entrar en Agendra.
La que lleva dos años viniendo cada tres semanas viene por tus manos. Le mandas un mensaje y ya sabe dónde pedir cita.
Con dominio propio, el enlace que repartes lleva tu nombre y no el de una plataforma. Y si cambias de programa, no cambia.
Cinco pasos y unas semanas de convivencia entre las dos agendas. Nada de cerrar la vieja el día uno y ver qué pasa.
Listado de clientas, citas futuras y lo que tengas apuntado en cada ficha. Guárdalo en tu ordenador. Esto se hace primero porque es lo que deja de estar a tu alcance el día que cierras la cuenta.
Cada servicio con su duración real y su precio, el margen entre citas, tu horario y las vacaciones. Si pides señal en los tratamientos largos, la pones en el servicio: la clienta la ve al reservar y la paga al llegar.
Todo lo que tengas de hoy en adelante, escrito en el calendario nuevo. Agendra no importa nada de Fresha, así que esto es a mano. Hazlo un día de cierre, con las dos pantallas abiertas.
Un WhatsApp a tus habituales con el enlace y una frase. El enlace también en Google Business Profile, en el botón de reservar y en el sitio web, y en la biografía de Instagram. Y en el mostrador, con un código QR.
Deja la ficha vieja abierta mientras siga entrando gente por ahí y avisa en persona a cada una al atenderla. Cuando pase un mes sin reservas por Fresha, cierras la cuenta y asunto resuelto.
La diferencia no está en la agenda, que las dos la tienen: está en de quién es el escaparate, de quién es la web y por dónde pasa el dinero. Los porcentajes de Fresha cambian con el tiempo y con el país, así que míralos en su web y no aquí.
| Qué se compara | Agendra | Fresha |
|---|---|---|
| Qué es | Tu web completa con agenda de reservas dentro | Programa de salón gratis, con buscador de belleza y cobros integrados |
| Cómo gana dinero | Con la cuota del plan, y nada más | Con los clientes nuevos de su buscador y con un porcentaje de los cobros con tarjeta |
| Comisión por reserva | Ninguna, ni sobre la cita ni sobre lo que cobres | Sobre los clientes nuevos llegados de su listado; las citas de tus repetidoras no llevan esa comisión |
| De quién es la web | Tuya. Con el plan Profesional, en tu propio dominio y con certificado | Tienes ficha y enlace de reserva en su dominio, no una web tuya |
| De quién es el cliente | Tuyo. Reserva en tu web y no ve a nadie más | Tuyo, pero reserva en un escaparate donde también están los salones vecinos |
| Cobro con tarjeta | No hay. La señal se anuncia y se paga al llegar | Sí, integrado con la cita y con la caja |
| Equipo y comisiones | No: una agenda común, sin comisiones por empleada ni fichaje | Sí, con agenda por profesional |
| Lo que cuesta | 0 € el plan Prueba; 29 €/mes + IVA con dominio propio | El programa no tiene cuota; pagas por clientes nuevos y por los cobros |
Si estás empezando y necesitas que te vean, o si quieres caja y agenda unidas, Fresha te da algo que Agendra no tiene. Si lo que quieres es una web tuya, con tu dominio, sin porcentaje sobre lo que cobres y con la clienta reservando en tu casa, mira los planes y monta la tuya para probarla sin pagar nada.
Lo que sí hace: tu web entera con servicios, precios, fotos, opiniones y preguntas frecuentes; reservas con horario, duración y margen por servicio; aviso y recordatorio por correo con enlace para cambiar o anular; tienda con carrito; contador de visitas sin cookies; y tus citas visibles en Google Calendar, en el iPhone o en Outlook.
A Agendra no. Agendra no tiene importación de ficheros de clientes ni conexión con Fresha, así que no hay forma de volcar ahí tu base. Sí conviene que descargues tu listado desde Fresha y lo guardes tú, en tu ordenador: esos datos son de tu negocio y te sirven para avisar a la gente del cambio, aunque no acaben dentro de Agendra.
Porque el programa es la parte visible. El dinero está en el porcentaje de los clientes nuevos que llegan por su buscador y en lo que se lleva cada cobro con tarjeta que pasa por su sistema. Si cobras casi todo en efectivo y apenas te llegan clientes de su listado, el coste real es bajo y quedarte tiene sentido. Si tu caja pasa entera por su terminal, esa comisión de pago es tu factura mensual de verdad: échale el número antes de decidir.
Que te los tienes que montar por tu lado, porque Agendra no cobra con tarjeta. En Agendra la señal de un servicio se anuncia al reservar para que el cliente sepa a qué se compromete, y se abona al llegar al salón. No hay pasarela de pago al reservar, ni terminal, ni enlaces de cobro. Lo normal es seguir con el datáfono que ya tengas en el mostrador.
No. No hay listado, ni buscador, ni escaparate de salones. Tu web sale bajo tu nombre y tú decides a quién le das el enlace. Puede posicionarse en Google con tu dominio propio, pero eso depende de tu zona, de tu competencia y del tiempo, y nadie te puede prometer un resultado. Si hoy llenas la agenda con gente que te descubre dentro de su aplicación, irte te va a costar reservas.
Las que están publicadas en su ficha, sí: se quedan allí. Tu ficha de Google Business Profile, en cambio, es tuya y no se toca. En Agendra tienes un enlace propio para pedir opiniones a tus clientas y decides una a una cuáles se publican en tu web.
Lo suyo es un mes o dos con las dos agendas en marcha. Tú das cita en la nueva y dejas la ficha vieja como está, para que quien entre por ahí no se encuentre la puerta cerrada. Cuando veas que ya casi nadie reserva por Fresha, cierras.
Sirve si lleváis una sola agenda con un horario común. Agendra no da un calendario por profesional, ni reparte las citas entre el equipo, ni calcula comisiones por empleada, ni controla las horas fichadas. En un salón de cuatro cabinas con turnos distintos, eso se nota; en un negocio de una o dos personas que trabajan a la vez, no.
No hay control de existencias. Hay tienda con carrito y pedidos, así que puedes vender tus productos desde la web, pero el programa no descuenta unidades ni avisa cuando se acaba algo. Eso lo sigues llevando como lo lleves ahora.
El plan Prueba es 0 € sin tarjeta y sin caducidad, con tu web en un subdominio. El plan Profesional son 29 € al mes más IVA e incluye tu propio dominio. No hay comisión por reserva ni porcentaje sobre lo que cobres. Está todo en la página de precios.
Si vienes de otra plataforma, está cómo dejar Booksy y cómo dejar Treatwell, que cobran de otra manera. Y aquí están los precios y el alta.
Móntala con el plan Prueba, sin tarjeta, y tenla lista antes de cerrar nada. El plan Profesional añade tu propio dominio.
Sin tarjeta · Sin permanencia · Sin comisión por reserva