
Clara
Web de muestraFondo blanco, aire y el color solo en los botones. La que no se equivoca nunca.
Va bien para: Cualquier oficio. Es la de partida: consultas, clínicas, despachos y talleres que quieren una web limpia.



Nueve diseños que valen para cualquier oficio, seis más hechos para restaurantes y una plantilla para cada forma de trabajar. Todo lo que ves aquí son capturas de webs de muestra hechas con Agendra: eliges uno al crear tu web, le pones tu color y lo cambias cuando quieras sin perder nada.
La misma web, la de una consulta de fisioterapia, con cada uno de los diseños. Debajo, ese diseño en un despacho, en un oficio de urgencias y en una tienda: la forma la pone el diseño y el contenido, tu negocio.

Fondo blanco, aire y el color solo en los botones. La que no se equivoca nunca.
Va bien para: Cualquier oficio. Es la de partida: consultas, clínicas, despachos y talleres que quieren una web limpia.




Estilo revista: la portada partida en dos, el texto a un lado y la foto a sangre al otro; servicios en columnas con raya y la reserva en una franja oscura.
Va bien para: Negocios con buenas fotos de su trabajo: peluquerías, estudios de diseño, fotógrafos, interiorismo.




El calendario arriba del todo, junto al titular y los tres pasos para reservar; los servicios en tabla con su precio y su botón. Para que pidan cita ya.
Va bien para: Quien vive de que le reserven ya: fisioterapia, barberías, centros de estética, clases.




Editorial: serifa grande, el titular centrado, tres fotos en arco y los servicios en filas con raya negra. Elegante y con aire.
Va bien para: Negocios de imagen cuidada: estética avanzada, arquitectos, abogados, tiendas de diseño.




Crema y serifa, la historia antes que los servicios, fotos en arco y una opinión de verdad en una franja de color. Acogedora.
Va bien para: Consultas de trato cercano: psicología, nutrición, terapias, yoga y pilates.




Formas redondas, cabecera flotante, «cómo funciona» en tres tarjetas y el WhatsApp siempre a mano. De tú a tú.
Va bien para: Negocios de barrio y de tú a tú: academias, entrenadores personales, peluquerías, talleres.




La foto a pantalla completa con el titular grande encima, en serifa, y la cabecera blanca y mínima. Elegante y de aire.
Va bien para: Cuando la foto vende sola: restaurantes, alojamientos, alquiler de barcos o de coches.




La portada sobre la foto con un velo oscuro, el titular grande a un lado y el formulario en una tarjeta blanca al otro. Servicios en tarjetas y pie oscuro.
Va bien para: Oficios que viven del presupuesto: reformas, fontaneros, mudanzas, cerrajeros.




La misma que Contraste, todo sobre blanco: titular grande, el formulario en su tarjeta al lado y las secciones separadas por una raya fina.
Va bien para: Lo mismo que Contraste, más luminosa: gestorías, despachos, reformas, limpieza.



Un restaurante no se presenta como una consulta: enseña la carta, el comedor y la reserva de mesa. Por eso tiene seis diseños propios, cada uno con su letra, su portada y su forma de pintar la carta.

La foto del comedor a toda pantalla, serifa fina y verde oliva. Debajo, el horario, la dirección y el teléfono de reservas; la carta, en columnas.
Va bien para: Cocina de mercado, bistrós y casas de comidas.

La portada partida en dos, granate sobre crema, con una tira de color bajo la cabecera. Cercana, como una casa de comidas de las de siempre.
Va bien para: Tabernas, tapas y cocina casera.

Letra condensada en mayúsculas, sin adornos, y tonos de brasa. La carta densa, con todos los precios a la vista.
Va bien para: Asadores, brasas y parrillas.

El nombre enorme en la portada, mucho blanco y un sello rojo con las iniciales. La carta mínima, sin nada que distraiga del plato.
Va bien para: Cocina japonesa y de autor.

Titular grande en serifa, botones redondos y verde salvia sobre crema. La foto ancha debajo y la carta en tarjetas.
Va bien para: Cafeterías, brunch y panaderías.

Serifa fina, dorado y un marco sobre la foto del comedor. La carta, como un menú degustación: paso a paso.
Va bien para: Alta cocina y menú degustación.
Debajo del diseño está la plantilla, y esa no se elige: sale de tu oficio. Un alquiler reserva por días y una consulta por horas; un cerrajero quiere que le llamen y una tienda, que le compren. Cada plantilla trae las partes y los textos de su oficio, y sobre ella va el diseño que elijas. Más sobre esto en plantillas web.

Los servicios con su precio y su duración, y el calendario para pedir cita en la hora que quede libre. También sin calendario, con un formulario, para quien prefiere que le escriban.
Para: Fisioterapia, psicología, dentista, podología, Talleres, clubes deportivos.

Áreas de trabajo en vez de tarifas, quién atiende y la primera consulta. Con cita online o con formulario de contacto, según cómo trabajes.
Para: Abogados, procuradores, asesoría jurídica, Inmobiliarias, arquitectos, agencias, academias.

Sin calendario: quien tiene una urgencia llama ahora. El teléfono y el WhatsApp siempre a la vista y un formulario corto para pedir presupuesto.
Para: Cerrajeros, fontaneros, electricistas, grúas.

El catálogo con fotos y precio por día. Se reserva de una fecha a otra, no por horas.
Para: Furgonetas, coches, material, trasteros.

El catálogo con carrito y pedido directo, sin intermediarios. Llevas las existencias y recibes los pedidos en el panel.
Para: Obradores, artesanía, productores, pequeño comercio, Ópticas, audiología.

La galería por delante: el trabajo se ve antes de leer nada. Con cita y señal, o con presupuesto por formulario.
Para: Tatuadores, piercing, barbería de autor, Fotógrafos, diseñadores, edición de vídeo.

El stock por delante, como un escaparate, y cada vehículo con su ficha, sus fotos y su precio. Quien ve uno que le gusta pregunta por él.
Para: Compraventa de coches, motos, concesionarios.

La carta con precios y alérgenos, el menú del día y la reserva de mesa por comensales. Con los seis diseños propios de arriba.
Para: Restaurantes, bares, cafeterías, arrocerías.
El diseño no es lo que trae clientes: lo es que en la primera pantalla se entienda qué haces, dónde y cómo se te contacta. Pero ayuda a que se entienda antes. Una guía rápida:
Directa o Contraste: el calendario o el formulario en la primera pantalla, sin bajar.
Panorama, Escaparate o Partida: dejan sitio a las fotos de tu trabajo o de tu local.
Cálida o Cercana: tonos suaves, tu historia por delante y el WhatsApp siempre a mano.
Clara. Es la de partida, va con todo y se cambia en un clic cuando lo tengas claro.
Lo que pesa más que el diseño: un titular con tu oficio y tu ciudad, los precios a la vista y fotos tuyas. Está contado punto por punto en qué debe tener la web de un negocio.
Las capturas son de webs de muestra de Agendra, con un negocio de ejemplo en Palma; no son de clientes. Las webs de clientes de verdad están en casos.
Sí, cuando quieras y desde el panel. Cambias de diseño o de color y la web conserva todo lo que tenía: textos, servicios, fotos y páginas. Puedes probar varios antes de quedarte con uno.
La plantilla la decide tu oficio: qué partes tiene la web y cómo te contactan, con cita online, reserva por días, tienda o presupuesto. El diseño lo eliges tú: la letra, los fondos, las formas y dónde van la foto y el formulario. Cualquier diseño vale para cualquier plantilla.
Sí. La web de un restaurante lleva la carta con alérgenos, el menú del día y la reserva de mesa, y tiene seis diseños hechos para eso: Sal y Limón, Casa Lola, Asador Hierro, Kōzen, Mañana y Origen. Se eligen igual que los demás.
El color de tu marca va en cualquiera de los diseños, y las fotos de muestra se cambian por las tuyas desde el panel. Si aún no tienes, la web nace con fotos de tu oficio de un banco de imágenes libre.
Crear la web y elegir el diseño no cuesta nada. Sale en Google desde el primer día; para tenerla con tu propio dominio hay que pasar a un plan de pago: todos los precios.
Tu oficio, tu diseño y tu color. En un par de minutos tienes la web en internet.