2 de octubre de 2026

Qué poner en la web de un despacho de abogados, y qué no

Las áreas de práctica, cómo es la primera consulta, los datos que exige la ley a una profesión colegiada y lo que la deontología no deja publicar.

Lo que busca quien entra

Quien llega a la web de un despacho casi nunca está comparando diseños: tiene un problema —un despido, un divorcio, una herencia, una deuda— y quiere saber tres cosas rápido. Si llevas lo suyo, si estás cerca o atiendes por videollamada, y cómo es la primera conversación.

Todo lo demás —la historia del despacho, la trayectoria— importa, pero después. Si esas tres respuestas no están a la vista, se va al siguiente resultado.

Cada área de práctica, con su página

Una lista de «Civil, Penal, Laboral, Mercantil» no le dice nada a quien no es abogado. Funciona mejor una página por área contada con las palabras del cliente: «Despidos y reclamaciones de salario», «Divorcios y custodias», «Herencias y testamentos».

Además, cada página es una puerta más desde Google: quien busca «abogado de herencias en Sevilla» llega a la de herencias, no a una portada que habla de todo.

Lo que obliga la ley

La abogacía es una profesión colegiada, y la ley de servicios de la sociedad de la información pide que la web identifique al profesional: nombre o razón social, NIF, dirección, correo, el colegio al que perteneces y tu número de colegiado, el título y las normas profesionales que te aplican. Va en el aviso legal, enlazado desde el pie de todas las páginas.

Si recoges datos por un formulario o al reservar cita, también hace falta la política de privacidad, con quién trata los datos y para qué.

Lo que no se puede poner

Las normas deontológicas de la abogacía permiten hacer publicidad, pero con límites: no se pueden prometer resultados, ni revelar nada amparado por el secreto profesional, ni citar a clientes o asuntos sin su consentimiento. «Ganamos el 95 % de los casos» o un caso reconocible contado con detalle son justo lo que no se debe publicar.

Ante la duda sobre una frase concreta, tu colegio te lo aclara. Es mejor una web sobria que una que acaba en un expediente.

Que se pueda pedir la primera consulta

El botón más importante de la web es el que lleva a pedir cita o a escribir. Si haces la primera consulta por videollamada, dilo y que el enlace llegue solo con la confirmación. Y explica si tiene precio, cuánto dura y qué conviene traer: lo vemos en primera consulta gratis o de pago.

Con Agendra

Agendra hace la web para despachos de abogados con cada área en su página, la cita online y el enlace de videollamada en cada cita. Los honorarios pueden ir con precio o como «Consultar».

Preguntas frecuentes

¿Qué datos tiene que llevar obligatoriamente la web de un abogado?

Los de identificación del aviso legal —nombre, NIF, dirección y correo— y, por ser profesión colegiada, el colegio, el número de colegiado, el título y las normas profesionales aplicables.

¿Puede un abogado hacer publicidad en su web?

Sí, con límites deontológicos: sin prometer resultados, sin revelar nada del secreto profesional y sin citar clientes o asuntos sin su consentimiento.

¿Conviene una página por cada área de práctica?

Sí: se entiende mejor, contada con las palabras del cliente, y cada página aparece en sus propias búsquedas, como «abogado de herencias» y la ciudad.

Ver la web para despachos de abogados →

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