Obra disponible
Cada pieza con título, técnica, medidas, año y precio. Una sola unidad en los originales.
Pintura, ilustración o escultura: tu obra disponible con sus medidas y su precio, las láminas con su tirada y una forma clara de pedirte un encargo. Que quien te descubre en una feria o en Instagram pueda comprarte a ti, sin intermediarios.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


Al artista se le descubre en una feria, en una exposición o en una publicación compartida, y se le compra después, en casa. La web es donde esa obra que gustó se puede volver a ver con sus datos y pedirse.
Cada pieza con título, técnica, medidas, año y precio. Una sola unidad en los originales.
Con la tirada, el papel y la firma, y los ejemplares que quedan.
Qué aceptas, en qué tamaños y técnicas, cómo es el proceso y cómo se pide.
Una página por serie o por técnica, con el texto que la explica.
Bocetos, obra a medias, el taller. Lo que hace entender el precio de un original.
Dónde se puede ver la obra en persona, con fechas.
Cómo viaja una obra, cuánto cuesta y si se puede recoger en el estudio.
Con su nombre y su web, para que lo compruebes.
«Queríamos una web limpia para mostrar los coches y que la gente nos contactara fácil. Agendra nos resolvió el problema sin complicaciones ni costes altos.»
Miguel Ángel GómezMAG Import CarsNo son dibujos: es la web de ejemplo de artistas sirviéndose ahora mismo, y se cambia de diseño con un clic sin perder nada de lo escrito.
Llámalo catálogo online, tienda o sistema de pedidos: en artistas es lo mismo.
Vale igual si lo tuyo se llama artista, pintor artístico, ilustrador, escultor o artista plástico: es el mismo software para artista, y la web que se lleva es esta.
Eliges artistas en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono, y la web nace con lo que ofrece un negocio así —óleo original de 61 × 50 cm, lámina numerada de 30 × 42 cm y retrato por encargo de 30 × 40 cm—, que cambias por lo tuyo desde el panel.
Siete diseños y tu color, con tu web de artistas al lado mientras eliges. Al terminar ya está publicada.

Óleo original de 61 × 50 cm y lámina numerada de 30 × 42 cm, con su foto, su precio y su stock, y el pedido hecho desde la web, sin comisión por venta.
Quien entra en la web de un artista quiere ver obra, no leer una declaración de intenciones. La portada tiene que enseñar lo que haces en dos segundos, y cada pieza tiene que poder abrirse con sus datos.
Título, técnica, medidas, año y precio. Las medidas importan más de lo que parece: se compra para una pared concreta.
Cada original lleva una sola unidad. En cuanto se vende deja de ofrecerse, y nadie paga una pieza que ya está en otra casa.
Giclée, serigrafía o grabado, con su tirada en la descripción y tantas unidades como ejemplares queden. Es la puerta de entrada de quien no puede pagar un original.
Una página por serie o por técnica, con su texto. Quien busca acuarela no tiene que pasar por la escultura para encontrarla.
El retrato de una mascota, un mural para un restaurante, la ilustración de una invitación de boda. Los encargos suelen ser la parte más estable del año, y casi siempre empiezan con la misma conversación.
Tamaños, técnicas, plazos orientativos y si trabajas a partir de fotos. Escrito, filtra los encargos que no son para ti.
Qué quiere, para cuándo, en qué tamaño y con qué presupuesto aproximado. Las preguntas las eliges tú, y la petición llega al correo y al móvil.
Si un retrato de cierto tamaño tiene un precio fijo, publícalo como una ficha más: se pide como cualquier obra, y los detalles van en la nota del pedido.
Boceto, aprobación, plazos y cuándo se paga cada parte. Contarlo antes quita las dudas que frenan un encargo.
Instagram trae a la gente, pero vender por mensaje privado es lento y se pierde a mitad de conversación. La web es donde el interés se convierte en un pedido, con el precio y los datos a la vista.
Pagas la cuota del plan, y lo que vendes es tuyo. En una obra de cientos de euros, la comisión de un portal se nota.
Cómo embalas, cuánto cuesta el envío y desde qué importe es gratis. Quien compra desde otra ciudad lo quiere saber antes de pedir.
No se cobra con tarjeta al hacer el pedido: el comprador paga por Bizum o transferencia, o al recoger la obra en tu estudio si es de tu ciudad.
Ferias, mercados y exposiciones en el blog, con sus fechas. Quien te conoció en una vuelve a buscarte antes de la siguiente.
Un portfolio enseña; una tienda vende. Un artista necesita las dos cosas en la misma web: la obra con sus datos, el botón para pedirla y una forma de encargar lo que todavía no existe.
Originales, láminas y encargos de precio cerrado, cada uno con su ficha. Y una página por serie para quien busca una técnica concreta.
El pedido te llega al correo y al móvil con la obra, el comprador y si lo recoge o se lo envías. Sin comisión por venta.
Las preguntas las eliges tú: tema, tamaño, técnica, plazo y presupuesto aproximado. Contestas una vez, con todo delante.
Muchas ventas de un artista empiezan con un «¿cuánto cuesta?» en un mensaje privado, y muchas se quedan ahí: la respuesta llega tarde, falta un dato o el comprador se enfría. Con la obra, sus medidas y su precio a la vista, el que quiere comprar compra.
Después de una feria o de una publicación que se comparte, la gente busca tu nombre. Si da con tu web y la obra que vio está ahí con su precio, la venta no depende de que contestes a tiempo.
Tamaño, técnica, plazo y presupuesto aproximado en el formulario. Antes de contestar sabes si el encargo te interesa y cuánto te va a llevar.
Pagas la cuota, no un porcentaje de cada obra. En una pieza de cientos de euros es la diferencia entre lo que cobras y lo que te quedas.
Nadie escribe «página web» cuando necesita artistas: busca el precio, la urgencia o la duda que tenga en ese momento, y se lleva el cliente la web que lo contesta antes.
Así es el panel de tu web de artistas, con la agenda llena.

Tu web publicada en artistas.agendra.es, con tus productos, tu horario y tus pedidos, sin tarjeta y sin límite de tiempo.
Tu web de artistas con tu propio dominio y en Google. Sin permanencia.
Si dudas entre esto, encargar una web de artistas a medida o quedarte solo en redes: lo que cuesta y lo que da cada opción.
Sí. Cada original es una ficha con una sola unidad, que deja de ofrecerse al venderse; cada lámina, otra ficha con tantas unidades como ejemplares te queden de la tirada. Una misma imagen en dos tamaños son dos fichas: dentro de una ficha no hay tamaños ni variantes.
Con el formulario de contacto, que lleva las preguntas que elijas —tema, tamaño, técnica, para cuándo y presupuesto aproximado—. Cada petición te llega al correo y como aviso al móvil, y queda guardada en el panel, así que contestas una vez y con todo delante.
Sí: cada pieza con su foto, sus medidas, su precio y una sola unidad, y el pedido directo a tu correo y a tu móvil. No cobra con tarjeta al comprar: el pago se acuerda por Bizum, transferencia o en mano, que para obra de cierto precio es lo que prefiere mucha gente.
A los que tienen precio cerrado, sí, como una ficha más: un retrato de un tamaño y una técnica concretos. Los que dependen de cada caso, como un mural, van por el formulario, y el presupuesto lo das tú cuando sabes de qué se trata.
Sí. Cada pedido se puede recoger en tu estudio o enviar, con el coste de envío que pongas y el importe a partir del cual es gratis. Si una obra grande o frágil necesita otro transporte, dilo en su ficha y se acuerda aparte con el comprador.
Sí. Hay artistas que venden la obra grande a través de su galería y en su web la obra gráfica, los encargos o las piezas pequeñas. Conviene hablarlo con la galería y decir en tu web dónde se puede ver la obra que representa: evita malentendidos con los precios y suma visitas a las dos.
Sí, en la galería de fotos y en el blog: bocetos, capas, el estudio, una obra a medias. Es lo que más se comparte y lo que ayuda a entender el precio de un original. Las fotos se ajustan solas al subirlas, así que la web no se vuelve lenta por subir muchas.
En un portal tu obra sale junto a la de miles de artistas, con su comisión y sus normas, y el comprador es del portal. En tu web solo estás tú, con tu forma de contarlo y sin comisión por venta. Muchos artistas siguen en el portal para que los descubran y llevan a su web a quien ya los conoce.
Pintura, ilustración o escultura: tu obra disponible con sus medidas y su precio, las láminas con su tirada y una forma clara de pedirte un encargo. Que quien te descubre en una feria o en Instagram pueda comprarte a ti, sin intermediarios.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos