Lo que entra en la cuota
Contabilidad, presupuesto anual, juntas y actas, cobro de cuotas, morosos, seguros y mantenimiento. Y lo que se cobra aparte, como una junta extraordinaria o un siniestro.
Presupuestos de gestión para las comunidades que buscan administrador y un sitio claro donde los vecinos avisan de una avería. Dos públicos en una sola web, y cada aviso en tu móvil con la comunidad y lo que ha pasado.
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Eliges administradores de fincas en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono, y la web nace con lo que ofrece un negocio así —presupuesto de gestión, administración de la comunidad y reclamación a morosos—, que cambias por lo tuyo desde el panel.
Siete diseños y tu color, con tu web de administradores de fincas al lado mientras eliges. Al terminar ya está publicada.

Todavía no hay opiniones de negocios de administradores de fincas en Agendra: mira las webs de otros clientes.
Una junta elige administrador por confianza y por cercanía, y los vecinos de las comunidades que ya llevas solo quieren saber a quién avisar. La web tiene que servir a los dos sin mezclarlos.
Contabilidad, presupuesto anual, juntas y actas, cobro de cuotas, morosos, seguros y mantenimiento. Y lo que se cobra aparte, como una junta extraordinaria o un siniestro.
Una referencia por vivienda, por tramos o por comunidad, o «Consultar» si prefieres dar la cifra después de ver la finca.
Y el seguro de responsabilidad civil que cubre tu gestión. Lo que pregunta quien ha tenido un mal administrador.
Un formulario con la comunidad, el portal, qué pasa y si es urgente, y el teléfono para lo que no puede esperar.
Qué hay que aprobar en la junta, qué documentación se traspasa y cuánto tarda. La duda de toda comunidad que está pensando en irse.
Barrios, municipios y tipos de finca: urbanizaciones, edificios con locales, garajes. Cada zona con su página si tienes qué contar de ella.
Certificados de deuda, copias de actas, cambios de titular. Qué hace falta y cómo se pide.
Nadie escribe «página web» cuando necesita administradores de fincas: escribe lo que le preocupa —el precio, si hay hueco hoy, la duda concreta—, y gana quien lo contesta mejor.
Quien necesita administración de la comunidad o reclamación a morosos te llama, te escribe por WhatsApp o te lo pide en un formulario que pregunta qué hace falta y desde dónde.
Una comunidad cambia de administrador cuando está harta del que tiene. Antes de pedir presupuestos, el presidente busca en Google, y lo que mira es si contestas, si estás cerca y qué incluye la cuota.
Contabilidad y presupuesto anual, juntas y actas, cobro de cuotas y morosos, seguros y mantenimiento. Escrito, para que se pueda comparar con lo que hace el administrador de ahora.
Por vivienda y mes, por tramos o con un mínimo por comunidad. Aunque la cifra cerrada llegue después de ver la finca, decir cómo cobras quita la primera duda.
Tu número de colegiado y el seguro de responsabilidad civil, a la vista. Es lo que pregunta una junta que ya se ha llevado un susto con el dinero de la comunidad.
Una comunidad quiere un administrador que pueda pasarse por el portal. Cada zona donde trabajas puede tener su página, con lo que sabes de allí.
Una filtración en el garaje llega hoy por WhatsApp, por correo, por una llamada a tu móvil y a través del presidente, todo a la vez y con los datos a medias. Con un formulario de avisos en la web, llega una vez y con lo que necesitas para mandar al gremio.
Comunidad, portal y piso, qué ha pasado, desde cuándo y si es urgente. Las preguntas las eliges tú, y el aviso te llega al correo y al móvil.
Qué hacer si se inunda el portal un domingo: el teléfono de asistencia del seguro o el tuyo de guardia, escrito donde el vecino lo encuentra a las once de la noche.
Los avisos quedan en el panel con su fecha y sus datos, aunque el correo falle. Cuando en la junta alguien pregunta quién avisó de la gotera y cuándo, está escrito.
Un botón con tu número y el mensaje ya empezado. Lo enciendes si quieres recibir avisos por ahí y lo apagas cuando te desborde.
Una web no es un programa de administración de fincas, y conviene tenerlo claro antes de empezar para que nadie se lleve una sorpresa.
La contabilidad de cada comunidad, los recibos y las remesas al banco siguen en tu programa de administración. La web no los toca.
Se preparan y se envían como siempre. Lo que sí puede tener la web es una página que explique cómo se convoca una junta y qué marca la Ley de Propiedad Horizontal.
Si tus comunidades necesitan consultar cuentas, actas y recibos con usuario y contraseña, eso es un portal de propietarios, que suelen traer los programas del sector. Esta web es la cara pública: captar comunidades y recibir avisos.
El certificado de deuda para vender un piso, una copia del acta, un cambio de titular: la web explica qué hace falta y el formulario recoge la petición con los datos.
Quien busca un programa para su despacho suele estar buscando dos cosas a la vez: llevar las comunidades y que le encuentren. La primera la hace tu programa de administración; esta web hace la segunda, que es la que trae comunidades nuevas.
Dirección de la finca, viviendas y locales, garaje, piscina o ascensor, y desde cuándo buscan administrador. Llega al correo y al móvil, y llamas sabiendo qué finca es.
Cada avería entra por el formulario con la comunidad y lo que ha pasado, salta como aviso en el móvil y queda en el panel con su fecha.
Los sitios donde llevas comunidades, cada uno con su página y con lo que sabes de allí. Un administrador se busca cerca.
Un despacho de administración pierde tiempo por dos lados: presupuestos para comunidades que solo estaban comparando y avisos de vecinos que llegan sin datos. La web puede filtrar los primeros y ordenar los segundos.
Quien busca «cambiar de administrador de fincas» tiene la decisión medio tomada. Lo que incluye tu gestión, tu zona y cómo se te localiza, escrito, y la petición de presupuesto a un toque.
Dirección de la finca, número de viviendas y locales, si hay garaje, piscina o ascensor, y desde cuándo buscan. Antes de llamar sabes si la comunidad es para ti y cuánto trabajo te va a dar.
Cada avería entra por el formulario con la comunidad, el portal y lo que ha pasado, y te avisa en el móvil aunque estés en una junta. En el panel quedan todos, con su fecha.
No son dibujos: es la web de ejemplo de administradores de fincas sirviéndose ahora mismo, y se cambia de diseño con un clic sin perder nada de lo escrito.
Unos lo buscan como software de gestión para administradores de fincas, otros como página web de servicios y otros como presupuesto online: aquí es lo mismo.
Vale igual si lo tuyo se llama administrador de fincas, administración de fincas, administrador de comunidades o gestión de comunidades de propietarios: es el mismo software para administrador de fincas, y la web que se lleva es esta.
Tu web publicada en administradores-de-fincas.agendra.es, con tus servicios, tu horario y tu formulario de contacto, sin tarjeta y sin límite de tiempo.
Tu web de administradores de fincas con tu propio dominio y en Google. Sin permanencia.
Si dudas entre esto, encargar una web de administradores de fincas a medida o quedarte solo en redes: lo que cuesta y lo que da cada opción.
Sí, porque la recomendación acaba en una búsqueda: el presidente que ha oído tu nombre lo escribe en Google antes de llamarte. Si encuentra qué incluye tu gestión, qué zonas llevas y tu número de colegiado, llama con la decisión medio tomada. Con tu dominio, desde el plan Profesional, la web puede salir también cuando alguien busca administrador en su municipio, aunque nadie puede garantizarte una posición.
No. La contabilidad de las comunidades, los recibos, las remesas, las convocatorias y las actas siguen en tu programa. La web es la cara pública del despacho: lo que ve quien busca administrador y el sitio donde los vecinos te escriben. Si necesitas que cada propietario consulte sus recibos con contraseña, eso lo dan los programas del sector, no esta web.
Como canal de entrada, sí: los vecinos rellenan el formulario y el aviso te llega al correo y al móvil con los datos que pidas. No lleva el seguimiento de la incidencia con el gremio ni informa al vecino de cada paso: eso sigue en tu programa o en tu teléfono.
Cada servicio puede ir marcado como «Consultar», y así sale en la web, no como gratis. Lo que sí conviene contar es cómo calculas la cuota —por vivienda, por tramos o con un mínimo por comunidad—, aunque el importe lo des después de ver la finca.
Sí, en el texto de presentación del despacho, que sale en la portada y en «Quiénes somos». Es de lo primero que mira una junta que ha tenido problemas con su administrador anterior, y escrito en la web te ahorra explicarlo en cada primera reunión.
La web no atiende urgencias, pero puede dejar claro a quién se llama. Pon en una página el teléfono de asistencia del seguro de las comunidades o tu teléfono de guardia, y di en el formulario que los avisos se leen en horario de despacho. El vecino que tiene agua en el portal un domingo necesita un número, no un formulario.
Sí, una por cada sitio donde llevas comunidades, cada una con su dirección y su texto: si son urbanizaciones con piscina, edificios antiguos con la inspección técnica pendiente o fincas con locales. Repetir la misma página cambiando el nombre del pueblo no aporta nada a quien la lee, y Google tampoco la quiere.
Lo que te preguntan en las juntas: cómo se reclama a un vecino moroso, qué mayoría hace falta para instalar un ascensor, quién paga la reparación de una bajante, para qué sirve el fondo de reserva. Un artículo que contesta una duda real lo encuentra el vecino que la tiene, y ese vecino es muchas veces el próximo presidente.
Presupuestos de gestión para las comunidades que buscan administrador y un sitio claro donde los vecinos avisan de una avería. Dos públicos en una sola web, y cada aviso en tu móvil con la comunidad y lo que ha pasado.
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