Cuadros de mando
Power BI, Looker Studio o Excel. Con qué datos se conectan, cada cuánto se actualizan y quién los puede ver.
Cuadros de mando, informes que llegan solos y datos en los que se puede confiar. Explícalo con casos que entienda un gerente y deja que la primera videollamada se reserve sola.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos


La estructura la manda tu oficio —áreas de práctica, horario y calendario van donde tienen que ir—, pero el aspecto lo eliges tú. No son dibujos: es una web de analistas de datos sirviéndose ahora mismo, y es exactamente lo que te llevas.
Clara · Fondo blanco, aire y el color solo en los botones. La que no se equivoca nunca.
La primera se escoge al registrarte; después se cambia las veces que quieras desde el panel, con todo lo escrito intacto.
Hay quien lo busca como agenda online para analistas de datos, quien escribe «crear una web con reservas online» y quien busca sencillamente «programa de citas». Es lo mismo y es lo que hace esto: reservas online que se bloquean solas en tu agenda, sin llamadas y sin apuntar nada dos veces.
Vale igual si lo tuyo se llama analista de datos, consultor de datos, análisis de datos, business intelligence, data analyst o consultor de Power BI: es el mismo software para analista de datos, con la misma agenda online para consultor de datos, y la web que se lleva es esta.
Profesionales con su web en Agendra, con su nombre y su negocio. Puedes abrir sus webs y verlas.
«Antes perdía muchas llamadas porque estaba trabajando. Ahora los clientes reservan desde la web a cualquier hora y yo solo miro el móvil cuando puedo. Muy fácil de montar.»
Esteban JiménezCerrajería Jiménez e Hijos«Necesitaba una web profesional para que la gente nos tomara en serio. En menos de una tarde la tenía publicada con nuestros servicios y formulario de contacto. Muy recomendable.»
Así de directo es de verdad: unos minutos rellenando lo tuyo y la web ya está publicada y con enlace para compartir.
Eliges analistas de datos en la lista, el nombre de tu web y tu teléfono. De ahí salen la plantilla y la forma de reservar. Tus áreas de práctica y tu horario: empiezan con lo típico de tu oficio puesto de fábrica. Ajustas precios y horarios desde el panel.
Pruebas los tres diseños con tu color, viéndolo al lado en tiempo real, y al confirmar queda publicada.

Quien contrata análisis de datos casi nunca sabe cómo se llama lo que necesita: sabe que tarda demasiado en sacar un número, o que no se fía del que saca. Ponle nombre a lo que haces con sus palabras.
Power BI, Looker Studio o Excel. Con qué datos se conectan, cada cuánto se actualizan y quién los puede ver.
Juntar el programa de gestión, la tienda online y las hojas sueltas en un sitio del que fiarse. Es lo que más se necesita y lo que menos se pide por su nombre.
El informe del lunes o el del cierre de mes, automatizado. Se entiende a la primera porque todo el mundo ha hecho uno a mano.
Demanda, compras o tesorería. Con qué datos y con cuánto margen de error, dicho antes de empezar.
Una foto de qué datos hay y en qué estado están. Un primer encargo pequeño y con precio cerrado, que es como se empieza con alguien nuevo.
Enseñar a usar el cuadro de mando o a sacar sus propios informes. Muchas veces es lo que mantiene vivo el proyecto cuando tú ya has terminado.
Quién accede, dónde se guardan y si firmas un acuerdo de confidencialidad. Una pyme te va a abrir sus ventas y sus márgenes: dilo antes de que lo pregunte.
Un solo panel para las reservas, el calendario, lo cobrado y tu web. Esto es lo que hay detrás, con la agenda ya llena.

Lo que tienes hoy, lo que viene y quién te ha escrito, nada más entrar.
Quien te busca no quiere «Power BI»: quiere saber cuánto vendió el mes pasado sin pasarse la mañana cruzando hojas de cálculo. Tu web tiene que hablar de esa mañana perdida, no de tecnologías.
Ventas, márgenes, cobros o stock en una pantalla que se actualiza sola. En Power BI, Looker Studio o Excel, según lo que ya use el cliente.
El programa de gestión, la tienda online y tres hojas de cálculo que no cuadran entre sí. Es la mitad del trabajo y la parte que el cliente no ve: cuéntala.
El informe de ventas del lunes o el cierre de mes, montado una vez y sin que nadie tenga que copiar y pegar cada semana.
Demanda, compras o tesorería de los próximos meses, diciendo qué se puede prever y qué no. Quien promete acertar al céntimo no ha hecho nunca una previsión.
Tu cliente es el gerente de una distribuidora o la dueña de tres tiendas, no otro analista. Un caso le convence cuando se reconoce en el problema, no cuando ve un gráfico bonito.
«El cierre de mes nos lleva días» lo entiende cualquiera. «Integración de fuentes heterogéneas» no lo lee nadie que vaya a pagarte.
De dónde salían los datos, qué herramienta usaste y cuánto duró. Lo técnico va al final, para quien lo quiera leer.
Una decisión que se tomó con los datos, un informe que ya no se hace a mano. Con cifras solo si el cliente te deja darlas.
Capturas con datos de prueba o con los números cambiados. Enseñar el cuadro de mando real de un cliente es enseñar sus ventas.
Casi todo este trabajo se vende y se hace a distancia. Lo que más se enfría es el paso entre «me interesa» y la primera conversación, y ahí es donde se pierden los clientes.
Treinta minutos a cero euros, con tus huecos. Quien entra elige uno y le llega la confirmación con tu enlace de Meet, Zoom o Teams.
De dónde salen sus datos, qué informes hace hoy y qué pregunta quiere contestar. Escrito en el servicio, la primera llamada ya sirve para algo.
Un análisis cerrado de qué datos hay y cómo están, con su precio. Es la forma de empezar que menos miedo da a quien nunca ha contratado esto.
Quien prefiere contarlo con calma tiene, además del calendario, un formulario de contacto con asunto y mensaje.
Tus herramientas de trabajo ya las tienes: Power BI, SQL o una hoja de cálculo bien hecha. Lo que falta casi siempre es lo de antes: que te encuentren, que entiendan qué haces y que la primera reunión se reserve sin cruzar cinco correos.
Tus huecos publicados y la reserva hecha desde la web, con el enlace de tu videollamada en la confirmación y en el recordatorio.
La auditoría con su precio cerrado y los proyectos marcados como «Consultar». Nadie cree que un cuadro de mando es gratis ni se asusta antes de hablar contigo.
Cada reserva queda con los datos de quien la hizo y se descarga en CSV cuando quieras. No es un CRM, y para empezar no hace falta que lo sea.
Un gerente decide que necesita ayuda con sus datos entre dos reuniones, y escribir a un desconocido para cuadrar una llamada le da pereza. Si en ese momento puede elegir hueco con la cita online, con la videollamada ya incluida, la conversación es tuya.
Quien busca «consultor Power BI para pymes» o «cuánto cuesta un cuadro de mando» ya sabe que tiene un problema. Si tu web lo contesta —qué haces, con qué herramientas, cómo se empieza— y la llamada se reserva ahí mismo, deja de mirar.
Tu enlace de Meet, Zoom o Teams se pone una vez y va solo en la confirmación, en el aviso que te llega a ti y en el recordatorio. Nadie pregunta cinco minutos antes por dónde os veis.
La víspera sale un recordatorio por correo con botón para confirmar, cambiar o anular, y la antelación mínima evita que te reserven para dentro de una hora mientras estás con otro cliente.
Nadie escribe «página web» cuando necesita analistas de datos: busca precio, urgencia o una duda concreta, no «página web». Son búsquedas reales, y se queda con quien las conteste mejor.
Ponlas como preguntas frecuentes, contestadas en dos o tres frases: quien las lee llega a la cita sabiendo a qué va, y la página contesta a lo que se busca.
Se añaden como bloque de portada o como página independiente, sin código de por medio.
Cuanto más tuyas y de tu propio trabajo, mejor: una foto real pesa más que la mejor imagen de banco.
Desde el primer día, sin instalar software ni depender de nadie más. Todo lo que no lleve una marca, incluido también gratis.
Eligen servicio, día y hora, y el hueco se bloquea solo en tu agenda.
Si el cliente deja su correo, le llega un aviso antes de venir.
Al momento y con los datos de quien lo hace, sin esperar a mirar el panel.
Un clic y cambias de diseño, sin que se borre nada de lo que llevas puesto.
Solo las zonas que cubres, cada una con su texto: barrios y pueblos cercanos, tiempo de llegada, fotos y trabajos reales hechos allí.
Tarifas, cómo llegar o una página por servicio, para las búsquedas concretas.
El panel se instala como una app y ves cada aviso al momento.
Tu dirección, no la nuestra, y cada cita reflejada en tu propio calendario.
Plan ProfesionalCómo funciona por dentro: el software para agendar citas, cómo crear tu agenda online y los recordatorios de citas.
Comparado con lo de siempre —una web a medida o solo redes sociales—, esto es lo que cambia con Agendra.
| Qué se compara | Agendra | Web a medida | Solo redes sociales |
|---|---|---|---|
| Reservas online | Incluidas y conectadas a tu horario | Si se encargan y se pagan aparte | No: se piden por mensaje |
| Cuánto tarda en estar publicada | Unos minutos | Semanas, según el proyecto | Al momento, pero no es tu web |
| Quién cambia textos, fotos y precios | Tú, desde el panel | Normalmente, quien la hizo | Tú, publicación a publicación |
| Tu dominio y salir en Google | Sí, con el plan Profesional | Sí | No: el perfil es de la red social |
| Lo que cuesta | Desde 0 €; 29 €/mes + IVA con dominio | Un pago inicial y, a menudo, mantenimiento | Gratis, pero sin web propia |
La prueba es gratuita y no pide tarjeta. El pago llega cuando decidas tener tu dominio y que Google te encuentre.
Tu web publicada en analistas-de-datos.agendra.es, con tus áreas de práctica, tu horario y tus reservas. Sin límite de tiempo y sin tarjeta.
Tu dominio propio, la web indexable en Google y el aviso por correo de cada reserva. Se cambia de plan cuando quieras y no hay permanencia.
Las dos vías acaban en lo mismo: alguien que busca tu nombre antes de escribirte. Esa persona ya está interesada, y lo que encuentre decide si te escribe o lo deja para otro día. Una web con lo que haces, tus casos y la llamada inicial a un clic convierte esa búsqueda en una reunión; un perfil sin nada detrás no la convierte en nada.
Sí, y es como hay que hacerlo: con datos de prueba, con los números cambiados o con el permiso por escrito del cliente. Las imágenes de la web y del blog las subes tú, así que decides qué se ve. Una captura con el nombre de una empresa y sus ventas reales es un problema de confidencialidad, y quien te lee como posible cliente lo nota.
Para las reuniones, sí: llamada inicial, revisión de una auditoría o sesión de formación al equipo, cada una con su duración y, si quieres, con su precio. No gestiona proyectos ni guarda los datos de tus clientes, ni lo pretende: resuelve que te encuentren y reserven la primera conversación sin ir y venir por correo.
Con el recordatorio de la víspera, que deja confirmar, cambiar o anular con un clic, y viendo en cada cita si han contestado. Si la anulan, el hueco vuelve a ofrecerse solo. Y si la sesión es de pago —una formación, una revisión larga—, puedes pedir el importe por Bizum o transferencia desde la propia cita. El cobro con tarjeta al reservar todavía no está.
Con un primer paso de precio cerrado —la llamada inicial sin coste y una auditoría de datos con su precio— y el resto marcado como «Consultar». En el panel, cada servicio puede ir sin precio publicado y sale así en la web, no como gratis. Si trabajas por jornada o por bolsa de horas, dilo: un «desde» filtra a quien busca que le arreglen una hoja de cálculo por casi nada.
Sí. La dirección se deja vacía y la web funciona igual. En Horario › Videollamada pones una vez tu enlace de Google Meet, Zoom o Teams y va solo en la confirmación de cada cita, en el recordatorio de la víspera y en tu calendario. Google Maps, en cambio, es para negocios que atienden en persona: a ti te traen clientes la web, tus servicios bien explicados y tus artículos. Para que entre en Google hace falta conectar tu dominio propio, desde el plan Profesional.
Sí, y conviene. «Consultor de Power BI», «cuadro de mando para restaurantes» o «análisis de datos para tiendas online» son búsquedas distintas, y cada una pide su página. Las creas desde el panel, cada una con su dirección. Lo que no conviene es repetir la misma cambiando una palabra: escribe solo las que puedas llenar con algo tuyo.
Lo que te preguntan en la primera llamada: por qué no cuadran las ventas del programa de gestión con las del banco, qué cambia entre un Excel compartido y un cuadro de mando, cuándo compensa Power BI y cuándo basta con Looker Studio. Un artículo que resuelve una duda real trae a quien la tiene; uno sobre la última función de DAX trae a otros analistas.
Sí. Lo enciendes con tu número desde el panel y sale en todas las páginas. A un gerente le cuesta menos mandar dos líneas —«tenemos los datos en tres sitios y no hay manera»— que rellenar un formulario, y el mensaje te llega diciendo que viene de tu web. Lo apagas cuando quieras.
Sí, las reales y con su permiso: las añades desde el panel y salen con sus estrellas en todas las páginas, con la nota media junto a tu nombre. No se pueden inventar ni se traen solas de Google. En un servicio que se contrata sin haberlo visto antes, una opinión que cuenta qué problema había vale más que cualquier lista de herramientas.
Cuadros de mando, informes que llegan solos y datos en los que se puede confiar. Explícalo con casos que entienda un gerente y deja que la primera videollamada se reserve sola.
Gratis · Sin tarjeta · Sin permanencia · Publicada en minutos